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El olor que algunas personas perciben antes de la muerte: qué dice la ciencia sobre este fenómeno

November 1, 2026

A lo largo de los años, familiares, cuidadores y profesionales de la salud han compartido experiencias relacionadas con un olor particular que, en ocasiones, perciben en personas que atraviesan enfermedades graves o se encuentran en las últimas etapas de la vida.

Algunas personas describen ese aroma como dulzón, metálico, fuerte o diferente al olor corporal habitual. Estas experiencias han despertado curiosidad y también temor, especialmente entre quienes acompañan a un ser querido durante una enfermedad avanzada.

Pero ¿realmente existe un olor que anuncia la muerte?

Desde el punto de vista médico, no existe un olor universal que permita identificar cuándo una persona va a fallecer. Sin embargo, determinados cambios metabólicos, alteraciones en el funcionamiento de los órganos y modificaciones en la piel y los fluidos corporales pueden producir olores diferentes.

Comprender qué sucede en el organismo ayuda a explicar este fenómeno sin recurrir a interpretaciones sobrenaturales ni a conclusiones que la ciencia no ha demostrado.

¿Existe realmente un olor característico antes de morir?

No existe evidencia científica sólida que confirme la presencia de un olor específico capaz de anunciar que una persona está a punto de morir.

Lo que sí puede ocurrir es que, durante enfermedades avanzadas, el organismo experimente cambios que modifiquen el olor del aliento, la piel, la orina y otras secreciones.

Estos cambios pueden variar considerablemente de una persona a otra, dependiendo de su enfermedad, los medicamentos que utiliza, su alimentación y el funcionamiento de sus órganos.

Por eso, percibir un olor diferente no significa necesariamente que el fallecimiento sea inminente.

1. Los cambios en el funcionamiento del hígado y los riñones

El hígado y los riñones desempeñan funciones fundamentales para procesar sustancias y eliminar productos de desecho del organismo.

Cuando estos órganos presentan un deterioro importante, determinadas sustancias pueden acumularse en la sangre y modificar el olor del aliento o de otras secreciones.

En personas con enfermedad hepática avanzada, por ejemplo, puede aparecer un olor particular en el aliento conocido como fetor hepático, que algunas personas describen como dulzón o similar al olor de frutas fermentadas.

En casos de insuficiencia renal avanzada también pueden producirse alteraciones del aliento, relacionadas con la acumulación de sustancias que normalmente serían eliminadas por los riñones.

Estos fenómenos están relacionados con enfermedades específicas y no constituyen una señal universal de muerte.

2. Los cambios en la piel y la circulación sanguínea

Cuando una persona atraviesa una enfermedad grave, puede experimentar cambios importantes en la circulación.

En las etapas avanzadas de algunas enfermedades, el organismo puede reducir el flujo sanguíneo hacia las manos, los pies y otras zonas periféricas.

Esto puede provocar:

  • Manos y pies más fríos.
  • Cambios en la coloración de la piel.
  • Mayor fragilidad cutánea.
  • Cambios en la humedad de la piel.
  • Mayor necesidad de cuidados e higiene.

Cuando una persona permanece inmóvil durante períodos prolongados, también pueden acumularse sudor, humedad y secreciones, lo que favorece la aparición de olores desagradables.

Además, las heridas, las infecciones y las lesiones en la piel pueden producir olores particulares que necesitan evaluación y atención médica.

3. La falta de apetito y la disminución de líquidos

En las enfermedades avanzadas es frecuente que disminuya el apetito y que la persona consuma menos alimentos y líquidos.

Esta situación puede modificar el metabolismo y favorecer la aparición de determinados compuestos en el aliento.

Por ejemplo, cuando el organismo utiliza más grasa como fuente de energía, puede producir cetonas, algunas de las cuales tienen un olor característico que puede percibirse en la respiración.

La deshidratación también puede contribuir a la sequedad de la boca y a intensificar el mal aliento.

Estos cambios no permiten determinar cuánto tiempo le queda de vida a una persona. Son manifestaciones que deben interpretarse dentro de su situación médica general.

4. Las infecciones y las heridas también pueden producir olores

No todos los olores diferentes están relacionados con el deterioro de los órganos.

Las infecciones, las heridas que no cicatrizan correctamente y algunas lesiones en los tejidos pueden producir secreciones con olores intensos.

En personas que permanecen mucho tiempo en cama, por ejemplo, pueden aparecer úlceras por presión. Si estas lesiones se infectan, pueden generar secreciones y olores desagradables.

Por eso, cuando se detecta un olor nuevo o persistente, es importante que el personal sanitario determine si existe una herida, infección u otra causa que necesite tratamiento.

5. La percepción humana también influye

El contexto emocional puede influir en la manera en que percibimos los olores.

Cuando una persona acompaña a un familiar gravemente enfermo, suele permanecer más atenta a cualquier cambio físico o ambiental.

La preocupación, el miedo y el duelo anticipado pueden hacer que determinados estímulos adquieran un significado especial.

Esto no significa que el olor sea imaginario. Significa que la experiencia de percibirlo y la interpretación que le damos pueden estar influenciadas por las circunstancias emocionales.

Por eso, es importante distinguir entre un cambio físico real y la creencia de que ese olor permite predecir el momento exacto de la muerte.

6. ¿Por qué algunas personas creen reconocer ese olor?

En distintas culturas existen relatos sobre olores que supuestamente aparecen cuando una persona se acerca al final de su vida.

Algunas familias aseguran haber identificado un aroma particular antes del fallecimiento de un ser querido. Sin embargo, estas experiencias personales no permiten establecer una regla médica.

Es posible que los recuerdos de situaciones anteriores influyan en la interpretación de experiencias posteriores.

Desde una perspectiva científica, no se ha demostrado que exista un olor exclusivo que permita anticipar la muerte de una persona.

¿Qué papel tienen los cuidados paliativos?

Los cuidados paliativos buscan mejorar la calidad de vida de las personas que enfrentan enfermedades graves y ofrecer apoyo tanto al paciente como a sus familiares.

Cuando aparecen cambios en el olor corporal, el aliento o las secreciones, los profesionales sanitarios pueden evaluar sus posibles causas y recomendar medidas para mejorar el confort.

Entre los cuidados habituales se encuentran:

  • Mantener una higiene corporal delicada.
  • Cuidar la salud de la boca y mantenerla húmeda cuando sea necesario.
  • Cambiar la ropa y la ropa de cama cuando corresponda.
  • Mantener el ambiente limpio y ventilado.
  • Revisar la piel para detectar heridas o lesiones.
  • Tratar las infecciones y otros problemas cuando sea apropiado.

Estas medidas ayudan a preservar la comodidad, la dignidad y el bienestar de la persona.

¿Cuándo debe preocupar un olor corporal diferente?

Un cambio repentino o persistente en el olor corporal no debe interpretarse automáticamente como una señal de muerte.

Puede estar relacionado con diferentes situaciones, como infecciones, alteraciones metabólicas, problemas hepáticos o renales, deshidratación y heridas.

Si una persona presenta un olor inusual acompañado de fiebre, confusión, dificultad para respirar, deterioro repentino o cambios importantes en su estado de conciencia, necesita una evaluación médica.

En pacientes con enfermedades avanzadas, cualquier cambio significativo debe comunicarse al equipo sanitario que los atiende.

Conclusión: no existe un olor capaz de anunciar la muerte

El olor que algunas personas perciben en pacientes gravemente enfermos puede tener explicaciones relacionadas con cambios metabólicos, alteraciones en el funcionamiento de los órganos, infecciones, heridas y modificaciones en las secreciones corporales.

Sin embargo, la ciencia no reconoce un olor universal que permita saber cuándo una persona va a morir.

Comprender este fenómeno ayuda a reducir el miedo y evita interpretar cualquier cambio físico como una señal definitiva. Cuando alguien atraviesa una enfermedad avanzada, lo más importante es ofrecer acompañamiento, atención médica y cuidados que respeten su dignidad.

A veces, los cambios que observamos en el cuerpo pueden resultar difíciles de comprender, pero informarnos correctamente nos permite afrontar esos momentos con mayor tranquilidad, empatía y respeto.