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El olor que algunas personas perciben antes de la muerte: qué explica la medicina y qué es un mito

June 30, 2026

A lo largo de los años, familiares, cuidadores y profesionales de la salud han relatado una experiencia que suele despertar curiosidad e inquietud: la percepción de un olor diferente en algunas personas que atraviesan las etapas finales de la vida. Para algunos es un aroma difícil de describir; otros lo consideran un cambio evidente en el ambiente o en el olor corporal del paciente.

Este tema ha dado lugar a numerosas creencias populares, pero también ha sido observado en entornos médicos, especialmente en los cuidados paliativos. Sin embargo, es importante aclarar que la ciencia no reconoce la existencia de un “olor de la muerte” único o universal que permita predecir con precisión cuándo una persona fallecerá.

Lo que sí ocurre es que, durante enfermedades avanzadas o cuando algunos órganos dejan de funcionar correctamente, el organismo experimenta cambios biológicos que pueden modificar el olor del cuerpo, del aliento o de algunos fluidos.

¿Existe realmente un “olor de la muerte”?

Desde el punto de vista médico, la respuesta es no.

No existe un olor específico que aparezca en todas las personas antes de morir ni una fragancia capaz de anunciar el fallecimiento de manera confiable.

Cada paciente es diferente y los cambios que pueden percibirse dependen de múltiples factores, como:

  • La enfermedad que padece.
  • El funcionamiento del hígado y los riñones.
  • El estado de hidratación.
  • La alimentación.
  • La presencia de infecciones.
  • Los medicamentos que recibe.
  • Los cuidados de higiene.

Por ello, los especialistas prefieren hablar de cambios en el olor corporal asociados al deterioro físico, y no de un “olor de la muerte”.

¿Por qué puede cambiar el olor del cuerpo?

Cuando el organismo atraviesa una enfermedad avanzada, distintos procesos fisiológicos pueden modificar los aromas naturales del cuerpo.

Cambios en el metabolismo

Uno de los factores más importantes es la alteración del metabolismo.

Cuando órganos como el hígado o los riñones pierden parte de su capacidad para eliminar sustancias de desecho, algunos compuestos pueden acumularse en el organismo.

Parte de estas sustancias puede eliminarse a través del:

  • Aliento.
  • Sudor.
  • Piel.
  • Orina.

Esto puede producir olores diferentes a los habituales.

Algunas personas los describen como dulces, metálicos, amoniacales o simplemente inusuales, aunque la percepción varía considerablemente.

La disminución del apetito también influye

En las fases avanzadas de muchas enfermedades es frecuente que disminuyan el apetito y la ingesta de líquidos.

Cuando el cuerpo recibe menos alimentos, comienza a utilizar otras fuentes de energía.

Este proceso puede favorecer la producción de compuestos como las cetonas, que en algunas personas producen un aliento con olor afrutado o diferente.

La deshidratación también puede concentrar algunos olores corporales.

Cambios en la circulación

Durante las etapas finales de ciertas enfermedades, la circulación sanguínea puede disminuir, especialmente en manos y pies.

Esto provoca cambios en:

  • La temperatura de la piel.
  • La humedad.
  • La oxigenación de los tejidos.

Estas modificaciones pueden alterar la composición del sudor y favorecer la aparición de olores más intensos, especialmente cuando la movilidad es muy limitada.

Las infecciones también pueden modificar el olor

No todos los cambios de olor están relacionados directamente con el proceso de morir.

Las infecciones de la piel, las heridas, algunas úlceras por presión o determinadas infecciones respiratorias pueden producir olores característicos que requieren atención médica.

Por ello, cualquier cambio importante debe ser valorado por el equipo de salud y no interpretarse automáticamente como un signo del final de la vida.

El papel de la percepción humana

La forma en que percibimos los olores también cambia según el contexto emocional.

Cuando una familia acompaña a un ser querido gravemente enfermo, es normal que exista un estado de alerta constante.

En estas circunstancias, el cerebro presta más atención a pequeños cambios del entorno.

Por ello, un olor que en otra situación pasaría desapercibido puede adquirir un significado especial durante el proceso de enfermedad o despedida.

Lo que observan los profesionales de cuidados paliativos

Los equipos de cuidados paliativos están acostumbrados a acompañar a personas con enfermedades avanzadas.

Ellos reconocen que pueden aparecer cambios en el olor corporal como consecuencia de la evolución de la enfermedad, pero también recuerdan que ningún olor permite determinar con exactitud cuánto tiempo de vida le queda a una persona.

Su prioridad es mantener el mayor bienestar posible mediante medidas como:

  • Higiene adecuada.
  • Hidratación cuando está indicada.
  • Cambios de posición.
  • Cuidado de la piel.
  • Ventilación de la habitación.
  • Control del dolor y otros síntomas.

Estas intervenciones ayudan tanto al paciente como a sus familiares.

Mitos frecuentes

“Existe un olor que anuncia la muerte”

No hay evidencia científica que respalde esta afirmación.

“Si aparece un olor diferente significa que la muerte ocurrirá en pocas horas”

No necesariamente.

Los cambios de olor pueden aparecer por múltiples causas y no permiten predecir el momento del fallecimiento.

“Ese olor representa un peligro para los familiares”

No.

Los cambios de olor por sí mismos no representan un riesgo para quienes acompañan al paciente.

¿Cuándo consultar al equipo médico?

Si un paciente presenta un cambio importante en el olor corporal acompañado de síntomas como:

  • Fiebre.
  • Heridas con secreción.
  • Dolor intenso.
  • Dificultad para respirar.
  • Cambios importantes en el estado general.

Es recomendable informar al médico o al personal de enfermería para valorar si existe una causa tratable, como una infección o una complicación de la enfermedad.

Comprender estos cambios ayuda a reducir el miedo

Muchas familias viven con incertidumbre los últimos días de un ser querido y cualquier cambio puede generar preocupación.

Conocer que algunas modificaciones del olor corporal pueden formar parte del proceso de una enfermedad avanzada permite comprender mejor la situación y evita interpretar estos cambios como fenómenos misteriosos o sobrenaturales.

Conclusión

El llamado “olor de la muerte” no corresponde a un fenómeno único ni constituye una señal capaz de anunciar con precisión el fallecimiento de una persona. Lo que algunas personas perciben suele estar relacionado con cambios fisiológicos propios de enfermedades avanzadas, alteraciones del metabolismo, disminución de la función de algunos órganos, deshidratación o infecciones, además de la forma en que el cerebro interpreta los estímulos en momentos de gran carga emocional.

Comprender estos procesos desde una perspectiva médica ayuda a reducir el miedo y favorece un acompañamiento más sereno, respetuoso y compasivo. En las etapas finales de la vida, el objetivo principal sigue siendo ofrecer comodidad, dignidad y apoyo tanto al paciente como a sus seres queridos.