
La diabetes es una enfermedad crónica que ocurre cuando el organismo no produce suficiente insulina o no la utiliza de forma adecuada, lo que provoca niveles elevados de glucosa (azúcar) en la sangre. Si no se controla correctamente, puede afectar órganos como el corazón, los riñones, los ojos y los nervios.
Existen dos tipos principales:
- Diabetes tipo 1: generalmente aparece en niños, adolescentes o adultos jóvenes y se debe a una destrucción autoinmune de las células que producen insulina.
- Diabetes tipo 2: es la forma más frecuente y suele estar relacionada con la resistencia a la insulina, el sobrepeso, la obesidad, el sedentarismo y otros factores de riesgo.
Síntomas más comunes de la diabetes
Muchas personas pueden tener diabetes durante años sin saberlo. Los síntomas más frecuentes incluyen:
- Sed excesiva y constante.
- Necesidad de orinar con mucha frecuencia, especialmente durante la noche.
- Hambre excesiva incluso después de comer.
- Pérdida de peso sin causa aparente (más común en la diabetes tipo 1).
- Fatiga o cansancio persistente.
- Visión borrosa.
- Cicatrización lenta de heridas.
- Infecciones frecuentes, como infecciones urinarias, de la piel o candidiasis.
- Hormigueo, adormecimiento o sensación de ardor en manos y pies.
- Piel seca o con picazón.
- Oscurecimiento de la piel en cuello, axilas o ingles (acantosis nigricans), asociado con resistencia a la insulina.
¿Cuáles son los valores normales de glucosa?
Los valores pueden variar ligeramente según el laboratorio, pero en general:
- Glucosa en ayunas normal: menos de 100 mg/dL.
- Prediabetes: entre 100 y 125 mg/dL.
- Diabetes: 126 mg/dL o más en dos pruebas realizadas en días diferentes, o según otros criterios diagnósticos establecidos por el médico.
Un valor aislado elevado no siempre confirma diabetes; debe interpretarse junto con los síntomas y otras pruebas, como la hemoglobina glucosilada (HbA1c).
Factores de riesgo
Tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 las personas que:
- Tienen sobrepeso u obesidad.
- Realizan poca actividad física.
- Tienen antecedentes familiares de diabetes.
- Presentan hipertensión arterial.
- Tienen colesterol o triglicéridos elevados.
- Han tenido diabetes durante el embarazo.
Posibles complicaciones si no se controla
Con el tiempo, la diabetes mal controlada puede provocar:
- Enfermedad cardiovascular (infarto y accidente cerebrovascular).
- Daño en los riñones (enfermedad renal crónica).
- Pérdida de visión o ceguera por retinopatía diabética.
- Daño en los nervios (neuropatía).
- Úlceras en los pies y mayor riesgo de amputaciones.
- Mayor susceptibilidad a infecciones.
¿Cuándo consultar al médico?
Busca atención médica si presentas uno o varios de estos síntomas, especialmente si se acompañan de sed intensa, pérdida de peso inexplicable o visión borrosa. Un diagnóstico temprano permite iniciar el tratamiento a tiempo y reducir el riesgo de complicaciones.
En resumen
La diabetes es una enfermedad frecuente, pero puede controlarse eficazmente con un diagnóstico oportuno, una alimentación saludable, actividad física, control del peso y, cuando sea necesario, medicamentos o insulina. Si sospechas que puedes tener diabetes, no ignores l
