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El olor que algunas personas perciben antes de la muerte: ¿qué dice la ciencia?

September 7, 2026

A lo largo de los años, familiares, cuidadores y profesionales de la salud han contado que, en algunas personas con enfermedades muy avanzadas, puede aparecer un olor corporal diferente al habitual. Algunas personas lo describen como dulce, metálico, fuerte o simplemente extraño.

Pero ¿realmente existe un “olor de la muerte”? La respuesta es más compleja de lo que parece.

Desde la medicina, no existe un olor único que permita saber cuándo una persona va a morir. No es una señal exacta ni sirve para predecir el momento del fallecimiento. Sin embargo, cuando el organismo atraviesa una enfermedad grave o un deterioro importante, pueden producirse cambios en el metabolismo, la respiración, la piel y los fluidos corporales que modifican los olores que rodean al paciente.

Uno de los factores que puede influir es el funcionamiento de órganos como el hígado y los riñones. Cuando estos órganos dejan de trabajar correctamente, el cuerpo puede tener más dificultades para procesar y eliminar determinadas sustancias. Algunos compuestos pueden llegar a liberarse mediante el aliento, el sudor o la piel, provocando olores diferentes a los habituales.

También pueden influir la deshidratación, la falta de apetito y la disminución de la alimentación. Cuando una persona está muy enferma y consume menos alimentos y líquidos, el organismo cambia la forma en la que obtiene energía. Estos cambios metabólicos pueden modificar el olor del aliento y del cuerpo.

A esto se suman otros factores, como la reducción de la movilidad, los cambios en la circulación y el tiempo prolongado en cama. Cuando una persona permanece mucho tiempo en reposo, pueden cambiar la humedad y las condiciones de la piel, haciendo que ciertos olores sean más perceptibles.

Pero existe otro aspecto que muchas veces se pasa por alto: la percepción de quienes acompañan al paciente.

Cuando una familia atraviesa una situación de enfermedad grave, las personas suelen estar mucho más atentas a cualquier cambio. Un olor que normalmente pasaría desapercibido puede llamar especialmente la atención cuando existe preocupación, miedo o la sensación de que se acerca una despedida.

Por eso, aunque diferentes personas hayan descrito olores similares en situaciones de enfermedad avanzada, esto no significa que exista un olor específico que anuncie la muerte.

Tampoco debe interpretarse cualquier cambio en el olor corporal como una señal de que una persona está a punto de fallecer. Un olor diferente puede tener muchas causas, y solamente un profesional de la salud puede valorar correctamente los cambios que presenta un paciente.

En los cuidados paliativos, la prioridad es que la persona se encuentre lo más cómoda posible. Mantener una buena higiene, cuidar la piel, ventilar el espacio y atender las necesidades del paciente puede ayudar a mejorar su bienestar y el de quienes lo acompañan.

Al final, hablar de este tema requiere sensibilidad. El llamado “olor de la muerte” no debe presentarse como un fenómeno sobrenatural ni como una forma de predecir el fallecimiento. Lo que puede existir son cambios naturales asociados al deterioro del organismo, junto con la manera en que nuestro cerebro percibe e interpreta esos cambios.

Comprenderlo desde una perspectiva científica puede ayudar a reducir el miedo y la confusión y, sobre todo, a recordar algo fundamental: cuando una persona se encuentra en una etapa avanzada de una enfermedad, lo más importante no es buscar señales misteriosas, sino ofrecerle acompañamiento, tranquilidad, dignidad y cariño.