
Un “chupetón”, también conocido como sugilación, puede parecer una marca inofensiva que desaparece después de unos días. Sin embargo, en determinadas circunstancias, una succión intensa en el cuello puede producir una lesión más profunda que un simple moretón.
En los últimos años han circulado historias sobre personas que supuestamente sufrieron complicaciones graves después de recibir un chupetón en el cuello, incluyendo un caso reportado de un adolescente de 17 años que habría sufrido un evento cerebrovascular después de una succión intensa.
Este tipo de historias genera una pregunta razonable: ¿un chupetón realmente puede provocar un derrame cerebral?
La respuesta requiere matices. Una marca superficial en la piel no significa que exista un coágulo ni que una persona vaya a sufrir un accidente cerebrovascular. Las complicaciones graves asociadas con una succión en el cuello son muy poco frecuentes, pero existen mecanismos médicos por los que un traumatismo en esta zona podría, en circunstancias excepcionales, afectar un vaso sanguíneo.
Por eso es importante conocer qué es realmente un chupetón, cuáles son sus riesgos y qué síntomas requieren atención médica inmediata.
¿Qué es un chupetón?
Un chupetón es una lesión superficial producida normalmente por una succión intensa sobre la piel.
La presión ejercida puede romper pequeños vasos sanguíneos situados debajo de la superficie de la piel. La sangre que se escapa de estos vasos queda atrapada en los tejidos y produce una marca que puede ser roja, morada, azulada o amarillenta a medida que desaparece.
Desde el punto de vista médico, se trata de un tipo de hematoma o equimosis.
Los chupetones suelen aparecer en zonas donde la piel es relativamente delicada, y el cuello es uno de los lugares más habituales.
En la mayoría de los casos, la lesión es superficial y desaparece progresivamente sin producir consecuencias importantes.
¿Por qué el cuello requiere más precaución?
El cuello no es simplemente una zona de piel.
Por debajo de los tejidos existen estructuras importantes, entre ellas vasos sanguíneos que transportan sangre hacia y desde el cerebro.
Entre ellos se encuentran las arterias carótidas y vertebrales.
Las arterias carótidas, por ejemplo, participan en el suministro de sangre al cerebro.
Por eso, cualquier traumatismo importante en el cuello merece mayor atención que un simple moretón localizado en otras partes del cuerpo.
Esto no significa que una succión normal vaya a dañar una arteria. La mayoría de los chupetones no producen lesiones vasculares profundas.
Sin embargo, una presión o traumatismo intenso puede, en circunstancias excepcionales, relacionarse con lesiones de los vasos sanguíneos.
¿Un chupetón puede causar un coágulo?
La formación de un coágulo después de un traumatismo vascular es un fenómeno médico posible, pero no es el resultado habitual de recibir un chupetón.
Una lesión en la pared de una arteria puede provocar una condición conocida como disección arterial.
En una disección, se produce una separación o desgarro en las capas de la pared de la arteria. Esto puede alterar el flujo sanguíneo y favorecer la formación de un coágulo.
Si parte de ese coágulo se desprende, puede desplazarse por el torrente sanguíneo.
Cuando un coágulo llega a un vaso sanguíneo cerebral y bloquea el flujo de sangre, puede producirse un accidente cerebrovascular isquémico.
Se trata de un mecanismo diferente a decir que cualquier chupetón “produce un derrame”.
¿Qué es una disección de la arteria carótida?
La disección arterial ocurre cuando se produce una lesión en las capas de una arteria.
En el caso de las arterias del cuello, puede provocar una alteración del flujo sanguíneo hacia el cerebro y favorecer la formación de trombos.
Las disecciones pueden aparecer después de traumatismos, movimientos bruscos del cuello o determinadas situaciones médicas, aunque también pueden ocurrir espontáneamente.
Los síntomas pueden variar.
Algunas personas pueden presentar dolor de cuello o cabeza, mientras que otras desarrollan síntomas neurológicos.
Por eso, un dolor de cuello repentino y diferente a lo habitual acompañado de síntomas neurológicos requiere atención urgente.
¿Cuáles son los síntomas de un accidente cerebrovascular?
Reconocer rápidamente los síntomas de un accidente cerebrovascular puede ser fundamental.
Entre las señales de alarma se encuentran:
- Debilidad o adormecimiento repentino de la cara, brazo o pierna, especialmente de un solo lado.
- Dificultad para hablar.
- Problemas para comprender lo que otras personas dicen.
- Pérdida repentina de visión.
- Dificultad para caminar.
- Mareo intenso o pérdida del equilibrio.
- Dolor de cabeza súbito y muy intenso.
- Confusión repentina.
Una forma sencilla de recordar algunas señales es observar el rostro, los brazos y el habla.
Si una persona presenta una alteración repentina en cualquiera de estos aspectos, debe buscar atención médica de emergencia inmediatamente.
No conviene esperar a ver si los síntomas desaparecen.
¿Qué relación existe entre un coágulo y un accidente cerebrovascular?
Los coágulos pueden ser peligrosos cuando bloquean el flujo sanguíneo.
El cerebro necesita un suministro constante de oxígeno y nutrientes. Cuando una arteria cerebral queda obstruida, las células de la zona afectada comienzan a sufrir daños.
Esto puede provocar un accidente cerebrovascular isquémico.
Sin embargo, es importante diferenciarlo de un accidente cerebrovascular hemorrágico, que ocurre cuando un vaso sanguíneo se rompe y produce sangrado dentro o alrededor del cerebro.
Por eso, hablar de “derrame cerebral” como término general puede generar confusión.
No todos los accidentes cerebrovasculares son causados por coágulos.
¿Qué ocurrió con el adolescente de 17 años?
El caso que ha circulado en medios se presentó como la historia de un adolescente que habría sufrido convulsiones y posteriormente un evento cerebrovascular después de recibir un chupetón.
Según los reportes difundidos, se planteó una posible relación entre la succión en el cuello, una lesión vascular, la formación de un trombo y el posterior evento cerebral.
Sin embargo, un caso individual no demuestra que los chupetones provoquen habitualmente accidentes cerebrovasculares.
Para establecer una relación causal sería necesario conocer con precisión la historia clínica, los estudios médicos, la causa exacta del evento y otros posibles factores involucrados.
Por eso, es más correcto hablar de una complicación potencialmente grave pero extraordinariamente poco frecuente que presentar el chupetón como una práctica que normalmente provoca derrames.
¿Qué tan frecuente es sufrir una complicación grave?
La gran mayoría de los chupetones producen únicamente una lesión superficial.
Las complicaciones graves relacionadas con lesiones vasculares del cuello son excepcionales.
Esto es importante porque los titulares alarmistas pueden hacer pensar que cualquier marca en el cuello representa un peligro inmediato.
No es así.
Un pequeño hematoma que cambia de color y desaparece progresivamente suele comportarse como cualquier otro moretón superficial.
El mayor motivo de preocupación aparece cuando, después de un traumatismo en el cuello, surgen síntomas neurológicos o generales inesperados.
¿Qué personas pueden tener mayor riesgo de formar coágulos?
El riesgo de desarrollar determinados tipos de coágulos depende de numerosos factores.
Entre ellos pueden encontrarse:
- Inmovilidad prolongada.
- Algunas enfermedades.
- Antecedentes personales de trombosis.
- Determinadas condiciones hereditarias.
- Algunos tratamientos hormonales.
- Tabaquismo.
- Obesidad.
- Cirugías recientes.
- Traumatismos importantes.
Sin embargo, estos factores se relacionan con distintos tipos de trombosis y no significan que una persona con alguno de ellos vaya a sufrir un coágulo después de un chupetón.
La formación de un trombo es un proceso complejo y depende de múltiples circunstancias.
¿Una marca morada en el cuello significa que hay un coágulo?
No.
Esta es una de las confusiones más importantes.
El color morado de un chupetón se debe normalmente a sangre que ha salido de pequeños vasos sanguíneos bajo la piel.
Esto no significa que exista un coágulo dentro de una arteria.
Un hematoma superficial y una trombosis son fenómenos completamente diferentes.
La apariencia de la marca por sí sola no permite determinar si existe una lesión vascular profunda.
¿Cuándo debes acudir a urgencias?
Si después de un traumatismo o presión importante en el cuello aparece alguno de los siguientes síntomas, es importante buscar atención médica urgente:
- Debilidad repentina de un lado del cuerpo.
- Dificultad para hablar.
- Pérdida repentina de visión.
- Desorientación.
- Desmayo.
- Convulsiones.
- Problemas para caminar.
- Pérdida importante del equilibrio.
- Dolor de cabeza súbito e intenso.
- Dolor de cuello intenso o inusual acompañado de síntomas neurológicos.
No se debe asumir que estos síntomas son simplemente consecuencia de ansiedad o del moretón.
Un accidente cerebrovascular requiere atención rápida.
¿Qué hacer con un chupetón normal?
Cuando se trata de una marca superficial y no existen otros síntomas, normalmente no requiere un tratamiento especial.
La mayoría de los hematomas desaparecen gradualmente a medida que el organismo reabsorbe la sangre acumulada debajo de la piel.
Evita ejercer presión intensa o volver a traumatizar la zona.
También es importante no intentar “borrar” agresivamente el chupetón mediante fricción, raspado o métodos caseros que puedan empeorar la lesión.
Si el hematoma es extremadamente doloroso, aumenta rápidamente de tamaño, aparece sin una causa clara o tarda demasiado en desaparecer, puede ser conveniente consultar con un profesional sanitario.
¿Los chupetones son peligrosos para los adolescentes?
La edad no convierte automáticamente un chupetón en una lesión peligrosa.
Sin embargo, los adolescentes y jóvenes deben conocer que el cuello contiene estructuras importantes y que una presión excesiva o un traumatismo intenso no es una práctica completamente libre de riesgos.
Además, cualquier persona debe respetar los límites de su pareja.
Una muestra de afecto no debería provocar dolor intenso, dificultad para respirar, mareos ni otros síntomas preocupantes.
El consentimiento y el cuidado mutuo son fundamentales.
¿Cómo prevenir lesiones?
La forma más sencilla de reducir el riesgo es evitar una succión excesivamente fuerte o prolongada sobre el cuello.
También es recomendable detenerse inmediatamente si aparece dolor, mareo, dificultad para respirar u otra sensación inusual.
No se debe intentar producir una marca deliberadamente intensa.
Aunque las complicaciones graves sean poco frecuentes, no existe ninguna necesidad médica de someter los vasos sanguíneos del cuello a una presión excesiva.
Mitos y realidades sobre los chupetones
“Todo chupetón puede provocar un derrame cerebral”
Falso.
La mayoría de los chupetones son hematomas superficiales y no provocan accidentes cerebrovasculares.
“Una marca morada significa que tienes un coágulo”
Falso.
El color morado normalmente corresponde a sangre acumulada bajo la piel debido a la ruptura de pequeños vasos.
“Nunca ocurre nada por un chupetón”
Tampoco es correcto.
Aunque las complicaciones graves son extremadamente poco frecuentes, los traumatismos en el cuello pueden, en determinadas circunstancias, afectar estructuras vasculares importantes.
“Si tengo un chupetón, necesito ir a urgencias”
No necesariamente.
Si se trata únicamente de un pequeño hematoma y la persona se encuentra bien, normalmente no es una emergencia.
Lo que requiere atención inmediata son los síntomas neurológicos, pérdida de conciencia, convulsiones, dificultad para hablar, alteraciones visuales, debilidad de un lado del cuerpo u otros signos graves.
Conclusión
Un chupetón en el cuello normalmente es un hematoma superficial causado por la ruptura de pequeños vasos sanguíneos debajo de la piel. En la mayoría de los casos desaparece por sí solo y no produce complicaciones graves.
Sin embargo, el cuello contiene arterias importantes que llevan sangre al cerebro. En circunstancias excepcionales, un traumatismo intenso puede relacionarse con una lesión vascular, como una disección arterial, que puede favorecer la formación de un trombo y aumentar el riesgo de un accidente cerebrovascular.
Los casos de este tipo son muy poco frecuentes, por lo que no es correcto afirmar que recibir un chupetón normalmente provoca un derrame cerebral.
La verdadera señal de alarma no es simplemente la presencia de una marca morada, sino la aparición de síntomas como debilidad repentina, dificultad para hablar, pérdida de visión, convulsiones, desmayo, problemas de equilibrio o un dolor de cabeza intenso y repentino.
Ante cualquiera de estos signos después de un traumatismo en el cuello, no hay que esperar a que desaparezcan: es necesario buscar atención médica de emergencia.
Una muestra de afecto no debería convertirse en una fuente de daño. Evitar una succión excesivamente fuerte sobre el cuello es una medida sencilla para reducir riesgos innecesarios.
