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Ardor y entumecimiento en manos y pies: causas, señales de alerta y qué hacer

August 16, 2026

¿Alguna vez has sentido ardor, hormigueo o entumecimiento en las manos o los pies sin saber exactamente por qué ocurre? Esa sensación, que muchas personas describen como “alfileres y agujas”, puede aparecer durante unos minutos y desaparecer por sí sola, pero cuando se vuelve frecuente o persistente conviene prestarle atención.

El término médico utilizado para describir este tipo de sensación es parestesia. Puede presentarse en las manos, los pies, las piernas, los brazos o incluso en otras partes del cuerpo.

En algunos casos, la causa es tan sencilla como haber permanecido demasiado tiempo en una determinada posición. Sin embargo, el hormigueo recurrente también puede estar relacionado con problemas de los nervios, diabetes, deficiencias nutricionales, medicamentos, lesiones o alteraciones de la columna vertebral.

Por eso, conocer las posibles causas puede ayudarte a distinguir entre una molestia pasajera y un síntoma que merece una evaluación médica.

¿Qué significa sentir ardor o entumecimiento?

El entumecimiento es una disminución o pérdida parcial de la sensibilidad en una zona del cuerpo.

El hormigueo puede sentirse como pequeños pinchazos, cosquilleo o una sensación similar a tener la extremidad “dormida”.

El ardor puede producir una sensación de calor o quemazón, incluso cuando la piel no está realmente caliente.

Estas sensaciones pueden aparecer juntas o por separado.

En ocasiones afectan ambos pies o ambas manos, mientras que en otras aparecen únicamente en un lado del cuerpo.

La distribución de los síntomas puede proporcionar información importante sobre su posible origen.

1. Una mala postura puede provocar hormigueo temporal

Una de las causas más comunes es la presión temporal sobre un nervio.

Por ejemplo, puedes despertarte con una mano dormida después de dormir sobre el brazo o sentir hormigueo en una pierna después de permanecer sentado durante mucho tiempo.

Cuando cambia la posición del cuerpo y desaparece la presión, la sensibilidad normalmente regresa poco a poco.

Este tipo de hormigueo suele durar poco tiempo y no necesariamente indica una enfermedad.

Sin embargo, si la sensación aparece constantemente sin una causa evidente, conviene investigar qué está ocurriendo.

2. Problemas relacionados con los nervios

Los nervios son responsables de transmitir información entre el cerebro, la médula espinal y el resto del cuerpo.

Cuando un nervio está comprimido, lesionado o afectado por una enfermedad, pueden aparecer:

  • Hormigueo.
  • Ardor.
  • Entumecimiento.
  • Dolor.
  • Sensación de electricidad.
  • Debilidad muscular.

Una neuropatía puede afectar principalmente las manos y los pies, especialmente cuando se trata de determinados tipos de neuropatía periférica.

La causa puede variar considerablemente de una persona a otra.

3. Diabetes y neuropatía periférica

La diabetes es una de las causas importantes de neuropatía periférica.

Cuando los niveles de glucosa permanecen elevados durante mucho tiempo, pueden producirse daños en los nervios y en los vasos sanguíneos que los nutren.

Los síntomas suelen comenzar en los pies y pueden incluir:

  • Ardor.
  • Hormigueo.
  • Entumecimiento.
  • Dolor.
  • Mayor sensibilidad al tacto.

Con el tiempo, algunas personas pueden perder sensibilidad.

Esto es especialmente importante porque una persona con poca sensibilidad en los pies puede no darse cuenta de que tiene una herida, ampolla o lesión.

Por eso, quienes tienen diabetes deben prestar especial atención a cualquier cambio persistente en la sensibilidad de los pies.

4. Deficiencia de vitamina B12

Una cantidad insuficiente de vitamina B12 puede afectar al sistema nervioso y producir síntomas neurológicos, entre ellos hormigueo o entumecimiento.

La deficiencia puede aparecer por diferentes motivos.

Por ejemplo, puede estar relacionada con una alimentación insuficiente en vitamina B12, problemas de absorción intestinal o determinadas enfermedades y medicamentos.

Pero es importante no asumir que todo hormigueo significa que necesitas tomar vitaminas.

La mejor manera de saber si existe una deficiencia es realizar una evaluación médica y, cuando corresponda, análisis de sangre.

Tomar grandes cantidades de suplementos sin conocer la causa tampoco es una buena estrategia.

5. Problemas en la columna vertebral

La columna contiene la médula espinal y de ella salen numerosos nervios que recorren el cuerpo.

Una hernia de disco, cambios degenerativos u otras alteraciones pueden comprimir determinadas raíces nerviosas.

Dependiendo del nervio afectado, una persona puede sentir:

  • Dolor.
  • Hormigueo.
  • Ardor.
  • Entumecimiento.
  • Debilidad.

Por ejemplo, la irritación de determinados nervios de la zona lumbar puede producir síntomas que se extienden desde la espalda hacia la pierna y el pie.

La distribución del dolor y del hormigueo puede ayudar al médico a identificar qué zona podría estar afectada.

6. El síndrome del túnel carpiano

Cuando el hormigueo afecta principalmente la mano, una posibilidad es el síndrome del túnel carpiano.

Este problema ocurre cuando el nervio mediano se comprime en la muñeca.

Puede provocar:

  • Hormigueo en los dedos.
  • Entumecimiento.
  • Dolor.
  • Sensación de ardor.
  • Debilidad en la mano.

En algunas personas los síntomas son especialmente molestos durante la noche.

Si el problema persiste, un profesional puede determinar si se trata del túnel carpiano u otra causa.

7. Problemas de circulación

Las alteraciones del flujo sanguíneo también pueden producir sensaciones anormales en las extremidades.

Sin embargo, es importante no atribuir automáticamente cualquier hormigueo a “mala circulación”.

Los problemas circulatorios suelen acompañarse de otros signos, dependiendo de la causa, como cambios de color, sensación de frío, dolor al caminar o heridas que tardan en sanar.

Si una extremidad se vuelve repentinamente muy fría, pálida o azulada, especialmente si existe dolor intenso o pérdida de sensibilidad, es necesario buscar atención médica urgente.

8. Alcohol y algunos medicamentos

El consumo excesivo y prolongado de alcohol puede dañar los nervios y contribuir a desarrollar neuropatía periférica.

Además, determinados medicamentos pueden producir síntomas neurológicos como efecto secundario.

Por eso, si el hormigueo comenzó después de iniciar un medicamento nuevo, es importante comentarlo con el profesional que lo indicó.

No debes suspender un medicamento recetado por tu cuenta.

9. Ansiedad e hiperventilación

La ansiedad también puede producir sensaciones de hormigueo.

Cuando una persona respira demasiado rápido, puede producirse una disminución del dióxido de carbono en la sangre y aparecer:

  • Hormigueo alrededor de la boca.
  • Sensaciones extrañas en las manos.
  • Mareo.
  • Sensación de falta de aire.
  • Opresión en el pecho.

Esto puede ser especialmente frecuente durante episodios de ansiedad intensa.

Sin embargo, no conviene asumir que todos los síntomas físicos son consecuencia de la ansiedad.

Si el problema es nuevo, intenso o recurrente, debe evaluarse adecuadamente.

¿Cuándo debería preocuparme por el entumecimiento?

No todos los casos son una emergencia.

Pero existen determinadas situaciones en las que el hormigueo requiere atención médica inmediata.

Busca ayuda urgente si el entumecimiento aparece repentinamente y está acompañado de:

  • Debilidad de un lado del cuerpo.
  • Dificultad para hablar.
  • Confusión.
  • Problemas para caminar.
  • Pérdida repentina de la visión.
  • Dolor de cabeza intenso y repentino.
  • Pérdida importante de coordinación.

Estos síntomas pueden ser compatibles con una emergencia neurológica, como un accidente cerebrovascular.

También requiere atención urgente un entumecimiento que aparece después de una lesión importante de la cabeza, cuello o espalda.

¿Cuándo consultar aunque no sea una emergencia?

Conviene consultar con un profesional si:

  • El hormigueo aparece frecuentemente.
  • Dura mucho tiempo.
  • Empeora progresivamente.
  • Afecta ambos pies o manos.
  • Se acompaña de debilidad.
  • Hay pérdida de sensibilidad.
  • Interfiere con el sueño.
  • Tienes diabetes.
  • Tienes antecedentes de problemas neurológicos.
  • Existe dolor persistente.

La evaluación puede incluir una exploración física y, dependiendo de los síntomas, análisis de sangre u otras pruebas.

¿Qué pruebas pueden realizarse?

No existe una única prueba para todos los casos.

El médico puede preguntar:

  • Cuándo comenzaron los síntomas.
  • Qué parte del cuerpo está afectada.
  • Si ocurre de día o de noche.
  • Si existe dolor.
  • Si hay debilidad.
  • Qué medicamentos utilizas.
  • Cómo es tu alimentación.
  • Si tienes diabetes u otras enfermedades.

Dependiendo de la situación, pueden solicitarse pruebas para evaluar glucosa, vitamina B12, función tiroidea u otros parámetros.

En algunos casos también pueden ser necesarias pruebas de los nervios o estudios de imagen.

¿Qué puedes hacer para aliviar el hormigueo?

El tratamiento depende de la causa.

Si simplemente se debe a una postura incómoda, cambiar de posición y mover suavemente la extremidad suele ser suficiente.

Si existe una enfermedad subyacente, tratar esa enfermedad es la parte fundamental.

Mientras tanto, algunos hábitos pueden contribuir al cuidado general de los nervios:

Mantén una alimentación equilibrada

Incluye proteínas, frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y otras fuentes variadas de nutrientes.

Realiza actividad física

El ejercicio regular favorece la salud cardiovascular y ayuda a mantener un peso saludable.

Evita fumar

El tabaco afecta los vasos sanguíneos y aumenta el riesgo de numerosas enfermedades.

Limita el alcohol

El consumo excesivo de alcohol puede afectar al sistema nervioso.

Controla la glucosa si tienes diabetes

Mantener la glucosa dentro de los objetivos establecidos por tu equipo médico es fundamental para reducir el riesgo de complicaciones.

¿Los ejercicios de estiramiento pueden ayudar?

Los estiramientos suaves pueden resultar útiles cuando los síntomas están relacionados con tensión muscular o determinadas posturas.

Pero no deben utilizarse para tratar por cuenta propia un problema neurológico.

Si un movimiento provoca dolor intenso, debilidad o empeora el hormigueo, es mejor detenerlo y consultar.

¿Tomar vitaminas puede solucionar el problema?

Solo si existe una deficiencia que esté causando los síntomas.

Tomar suplementos sin necesitarlos no garantiza que el hormigueo desaparezca.

Además, algunas vitaminas pueden resultar perjudiciales cuando se consumen en cantidades excesivas durante mucho tiempo.

Por eso, si sospechas que tienes una deficiencia nutricional, es preferible realizar una evaluación antes de comenzar dosis elevadas de suplementos.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se me duermen las manos y los pies?

Puede deberse a una postura, compresión de un nervio, neuropatía, diabetes, deficiencia de ciertos nutrientes, problemas de columna, medicamentos u otras causas.

¿El hormigueo siempre significa mala circulación?

No. El hormigueo tiene muchas causas y con frecuencia está relacionado con los nervios, no necesariamente con la circulación.

¿La diabetes puede producir ardor en los pies?

Sí. La neuropatía relacionada con la diabetes puede producir ardor, dolor, hormigueo y pérdida de sensibilidad, especialmente en los pies.

¿La falta de vitamina B12 causa entumecimiento?

Sí, una deficiencia de vitamina B12 puede producir síntomas neurológicos, incluido hormigueo o entumecimiento.

¿Cuándo es una emergencia?

Cuando aparece repentinamente, especialmente si se acompaña de debilidad, dificultad para hablar, confusión, problemas de visión o dificultad para caminar.

¿El estrés puede producir hormigueo?

Sí. La ansiedad y la hiperventilación pueden provocar hormigueo, especialmente en las manos y alrededor de la boca.

Conclusión

El ardor, hormigueo y entumecimiento en manos y pies son síntomas bastante comunes, pero no deberían ignorarse cuando aparecen de manera frecuente o persistente.

En algunos casos la explicación es sencilla, como una postura que comprime temporalmente un nervio. En otros, puede existir una neuropatía, diabetes, deficiencia de vitamina B12, un problema de columna, determinados medicamentos u otra condición que necesita atención.

La clave está en observar cuándo aparece, cuánto dura, qué zonas afecta y qué otros síntomas lo acompañan.

Y recuerda algo especialmente importante: si el entumecimiento aparece repentinamente junto con debilidad, dificultad para hablar, confusión, problemas de visión o dificultad para caminar, no esperes a que desaparezca por sí solo: busca atención médica de urgencia.

El cuerpo utiliza el dolor, el ardor, el hormigueo y la pérdida de sensibilidad para comunicar que algo está ocurriendo. Escucharlo a tiempo puede ayudarte a encontrar la causa y recibir el tratamiento adecuado.