
Meta descripción: Conoce los principales síntomas de la diabetes, las señales tempranas de glucosa elevada, los valores utilizados para el diagnóstico y las complicaciones que puede causar si no se controla adecuadamente.
La diabetes es una enfermedad crónica que afecta la manera en que el organismo utiliza la glucosa, conocida comúnmente como azúcar en la sangre. Millones de personas viven con esta enfermedad y muchas pueden pasar años sin saber que la tienen, especialmente cuando se trata de diabetes tipo 2.
Reconocer los primeros síntomas puede ser importante para buscar atención médica, realizar los análisis correspondientes y comenzar un tratamiento cuando sea necesario.
Sed excesiva, necesidad frecuente de orinar, cansancio, visión borrosa, pérdida de peso sin explicación y heridas que tardan en cicatrizar son algunas de las señales que pueden aparecer cuando los niveles de glucosa permanecen elevados.
Sin embargo, existe algo importante que debemos aclarar desde el principio: tener uno o varios de estos síntomas no significa necesariamente que una persona tenga diabetes.
El diagnóstico se realiza mediante pruebas de laboratorio interpretadas por profesionales de la salud.
¿Qué es la diabetes?
La diabetes mellitus es un grupo de enfermedades metabólicas caracterizadas por niveles elevados de glucosa en la sangre.
La glucosa es una de las principales fuentes de energía utilizadas por las células del organismo.
Después de comer, los carbohidratos presentes en los alimentos se transforman parcialmente en glucosa y pasan al torrente sanguíneo.
En respuesta, el páncreas produce insulina.
La insulina es una hormona que permite que la glucosa entre en las células para utilizarse como energía.
Cuando el organismo no produce suficiente insulina, deja de producirla o las células no responden adecuadamente a ella, la glucosa puede acumularse en la sangre.
Si esta situación se mantiene durante mucho tiempo, puede provocar daños en diferentes órganos.
Principales tipos de diabetes
Existen diferentes tipos de diabetes, pero los más conocidos son la diabetes tipo 1, la diabetes tipo 2 y la diabetes gestacional.
Diabetes tipo 1
La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune.
Esto significa que el sistema inmunológico ataca por error las células del páncreas encargadas de producir insulina.
Como consecuencia, el organismo produce muy poca insulina o deja de producirla.
Las personas con diabetes tipo 1 necesitan utilizar insulina diariamente para controlar sus niveles de glucosa.
Puede aparecer durante la infancia, adolescencia o edad adulta.
Aunque existe cierta predisposición genética, no se considera simplemente una enfermedad hereditaria.
Diabetes tipo 2
La diabetes tipo 2 es la forma más frecuente de la enfermedad.
Ocurre cuando las células del organismo desarrollan resistencia a la acción de la insulina y, con el tiempo, el páncreas puede tener dificultades para producir suficiente cantidad de esta hormona.
Existen diferentes factores que aumentan el riesgo.
Entre ellos se encuentran:
Sobrepeso u obesidad.
Antecedentes familiares de diabetes.
Sedentarismo.
Edad.
Prediabetes.
Antecedentes de diabetes gestacional.
Síndrome de ovario poliquístico.
Presión arterial elevada.
Sin embargo, una persona puede desarrollar diabetes tipo 2 sin tener obesidad.
Además, aunque anteriormente se consideraba una enfermedad principalmente de adultos, actualmente también se diagnostica en adolescentes y personas jóvenes.
Diabetes gestacional
La diabetes gestacional aparece durante el embarazo en mujeres que anteriormente no tenían diabetes diagnosticada.
Generalmente desaparece después del nacimiento del bebé, pero aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 posteriormente.
¿Cuáles son los primeros síntomas de la diabetes?
Los síntomas pueden variar considerablemente entre las personas.
En la diabetes tipo 1 pueden aparecer rápidamente, en cuestión de semanas.
En cambio, la diabetes tipo 2 puede desarrollarse lentamente durante años.
Muchas personas con diabetes tipo 2 presentan síntomas tan leves que no los reconocen.
Incluso pueden no presentar síntomas.
Estas son algunas de las señales más frecuentes.
1. Sed excesiva
Sentir una sed intensa y persistente puede ser uno de los síntomas de niveles elevados de glucosa.
Cuando existe demasiada glucosa en la sangre, los riñones intentan eliminar parte de ese exceso mediante la orina.
Esto provoca una mayor pérdida de líquidos.
Como consecuencia, la persona puede sentir necesidad constante de beber agua.
Esta sensación se conoce médicamente como polidipsia.
2. Orinar con mucha frecuencia
La necesidad de orinar más veces de lo habitual es otra señal frecuente.
También puede ocurrir durante la noche, obligando a la persona a levantarse repetidamente para ir al baño.
Cuando los niveles de glucosa son demasiado elevados, los riñones intentan eliminar parte del exceso mediante la orina.
La glucosa arrastra agua consigo, aumentando la producción de orina.
Este síntoma se conoce como poliuria.
3. Hambre excesiva
Algunas personas con diabetes pueden experimentar un aumento importante del apetito.
Esta sensación se conoce como polifagia.
Aunque existe abundante glucosa circulando en la sangre, las células pueden tener dificultades para utilizarla adecuadamente como fuente de energía.
Esto puede hacer que el organismo continúe enviando señales de hambre.
4. Pérdida de peso sin explicación
Perder varios kilos sin cambiar la alimentación ni aumentar la actividad física puede ser una señal que necesita evaluación médica.
Este síntoma es especialmente frecuente en la diabetes tipo 1, aunque también puede aparecer en otros casos.
Cuando las células no pueden utilizar adecuadamente la glucosa, el organismo comienza a utilizar las reservas de grasa y músculo como fuente de energía.
Esto puede provocar una pérdida rápida de peso.
5. Cansancio constante
Sentirse agotado incluso después de dormir suficientes horas puede estar relacionado con numerosos problemas de salud.
Uno de ellos es la diabetes.
Cuando las células no utilizan adecuadamente la glucosa disponible, el organismo puede tener dificultades para obtener la energía necesaria para realizar las actividades cotidianas.
Esto puede provocar cansancio, debilidad y menor rendimiento físico.
6. Visión borrosa
Los niveles elevados de glucosa pueden afectar temporalmente los tejidos y líquidos del ojo.
Esto puede provocar cambios en el enfoque y producir visión borrosa.
Cuando la glucosa permanece elevada durante mucho tiempo, también puede dañar los pequeños vasos sanguíneos de la retina.
Esta complicación se conoce como retinopatía diabética y puede provocar pérdida de visión si no se detecta y trata adecuadamente.
7. Heridas que tardan en cicatrizar
Las personas con diabetes pueden notar que pequeños cortes, ampollas o heridas tardan más tiempo en sanar.
Los niveles elevados de glucosa mantenidos durante largos períodos pueden afectar la circulación sanguínea, los nervios y diferentes mecanismos relacionados con la cicatrización.
Las heridas en los pies requieren especial atención.
8. Hormigueo o entumecimiento en manos y pies
Sentir hormigueo, ardor, dolor o pérdida de sensibilidad en las extremidades puede estar relacionado con daño en los nervios.
Esta complicación se conoce como neuropatía diabética.
Generalmente aparece después de mantener niveles elevados de glucosa durante un período prolongado.
Los pies son una de las zonas afectadas con mayor frecuencia.
9. Infecciones frecuentes
La diabetes mal controlada puede favorecer determinadas infecciones.
Algunas personas presentan infecciones urinarias recurrentes, infecciones de la piel o candidiasis genital.
Los niveles elevados de glucosa pueden alterar diferentes mecanismos de defensa del organismo y crear condiciones favorables para el crecimiento de determinados microorganismos.
10. Piel seca y picazón
La pérdida de líquidos provocada por el aumento de la producción de orina puede contribuir a la deshidratación.
Esto puede producir sequedad de la piel.
Algunas personas también experimentan picazón frecuente.
Sin embargo, estos síntomas tienen numerosas causas y no son suficientes para diagnosticar diabetes.
11. Manchas oscuras en determinadas zonas de la piel
La aparición de áreas oscuras, gruesas y aterciopeladas alrededor del cuello, las axilas o la ingle puede estar relacionada con resistencia a la insulina.
Esta condición se conoce como acantosis nigricans.
No todas las personas que presentan estas manchas tienen diabetes.
Sin embargo, pueden ser una señal para consultar con un profesional y evaluar los niveles de glucosa.
12. Cambios de humor e irritabilidad
Las variaciones importantes en los niveles de glucosa pueden influir en el estado de ánimo de algunas personas.
Puede aparecer irritabilidad, dificultad para concentrarse, cansancio mental o cambios emocionales.
Estos síntomas son inespecíficos y pueden tener muchas otras causas.
¿Cuáles son los niveles normales de azúcar en sangre?
Existe bastante confusión sobre los valores utilizados para diagnosticar diabetes.
En una prueba de glucosa en sangre en ayunas, realizada después de al menos ocho horas sin consumir alimentos, generalmente se utilizan los siguientes valores:
Menos de 100 mg/dL se considera dentro del rango normal.
Entre 100 y 125 mg/dL corresponde al rango de prediabetes.
126 mg/dL o más puede indicar diabetes cuando el resultado se confirma según los criterios médicos establecidos.
También puede utilizarse la prueba de hemoglobina A1c.
Un resultado inferior al 5.7 % se considera normal.
Entre 5.7 % y 6.4 % corresponde al rango de prediabetes.
Un resultado de 6.5 % o superior puede indicar diabetes cuando se cumplen los criterios diagnósticos correspondientes.
Otra prueba utilizada es la glucosa plasmática a las dos horas de una prueba oral de tolerancia a la glucosa.
Un resultado de 200 mg/dL o superior puede indicar diabetes.
También una glucosa plasmática aleatoria de 200 mg/dL o superior, acompañada de síntomas clásicos de hiperglucemia, puede ser utilizada para establecer el diagnóstico en determinadas circunstancias.
Un resultado aislado de glucosa ligeramente elevada no siempre significa que una persona tenga diabetes.
La interpretación debe realizarla un profesional de la salud.
¿Qué es la prediabetes?
La prediabetes ocurre cuando los niveles de glucosa están por encima del rango considerado normal, pero todavía no alcanzan los criterios utilizados para diagnosticar diabetes.
Es una señal importante.
Las personas con prediabetes tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
Sin embargo, realizar cambios en la alimentación, aumentar la actividad física y reducir peso cuando existe sobrepeso puede disminuir considerablemente el riesgo de progresión hacia diabetes tipo 2.
¿Qué complicaciones puede causar la diabetes?
Cuando los niveles elevados de glucosa permanecen sin control durante años, pueden producir daños en diferentes partes del organismo.
Entre las principales complicaciones se encuentran las enfermedades cardiovasculares.
Las personas con diabetes tienen mayor riesgo de sufrir enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular y otros problemas circulatorios.
También puede aparecer enfermedad renal diabética.
Los riñones contienen millones de pequeños vasos sanguíneos encargados de filtrar la sangre.
La diabetes puede dañarlos progresivamente.
En casos avanzados puede aparecer insuficiencia renal y ser necesario recurrir a diálisis o trasplante renal.
Otra complicación importante es la retinopatía diabética.
El daño progresivo de los vasos sanguíneos de la retina puede afectar la visión y, en casos graves, provocar ceguera.
La neuropatía diabética puede causar dolor, hormigueo y pérdida de sensibilidad, especialmente en los pies.
Cuando se combina la pérdida de sensibilidad con problemas circulatorios, pequeñas heridas pueden pasar desapercibidas, infectarse y convertirse en úlceras.
En situaciones graves puede producirse gangrena y ser necesaria una amputación.
¿Cuándo debes consultar a un médico?
Es recomendable buscar evaluación médica si presentas sed excesiva, necesidad frecuente de orinar, pérdida de peso inexplicable, visión borrosa persistente, cansancio intenso o heridas que tardan demasiado en cicatrizar.
También conviene realizar controles periódicos si tienes antecedentes familiares de diabetes, sobrepeso, obesidad, presión arterial elevada, enfermedad cardiovascular, prediabetes o antecedentes de diabetes gestacional.
No es necesario esperar a presentar síntomas.
La diabetes tipo 2 puede desarrollarse silenciosamente durante años.
Conclusión
Los síntomas más frecuentes de la diabetes incluyen sed excesiva, necesidad constante de orinar, aumento del apetito, cansancio, pérdida de peso inexplicable, visión borrosa, infecciones frecuentes y heridas que tardan en cicatrizar.
Sin embargo, algunas personas con diabetes tipo 2 pueden no presentar señales evidentes durante mucho tiempo.
Por esta razón, los análisis de glucosa y los controles médicos son fundamentales para detectar la enfermedad de manera temprana.
Reconocer las señales de alerta puede ayudar a buscar atención médica antes de que aparezcan complicaciones.
La diabetes es una enfermedad crónica, pero puede controlarse adecuadamente mediante alimentación saludable, actividad física, medicamentos cuando son necesarios, seguimiento médico y control periódico de los niveles de glucosa.
Ante la presencia de síntomas o factores de riesgo, la mejor decisión es realizar una evaluación médica y evitar el autodiagnóstico.
