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Herpes zóster: cómo se contagia, cuáles son sus síntomas y cómo se trata

September 15, 2026

El herpes zóster, conocido popularmente como culebrilla, es una infección causada por el virus varicela-zóster, el mismo virus responsable de la varicela. Puede provocar un sarpullido doloroso acompañado de ardor, picazón, hormigueo o sensibilidad en la piel.

Aunque muchas personas creen que el herpes zóster se contagia directamente de una persona a otra, la realidad es un poco diferente. Una persona que tiene herpes zóster no transmite directamente la culebrilla a otra persona. Sin embargo, alguien que nunca ha tenido varicela o no ha recibido la vacuna contra ella puede contraer el virus a partir de una persona con zóster y desarrollar varicela.

¿Por qué aparece el herpes zóster?

Después de que una persona tiene varicela, el virus varicela-zóster no desaparece completamente del organismo. Permanece inactivo en determinados nervios y, años después, puede reactivarse y producir herpes zóster.

El riesgo aumenta con la edad y también puede ser mayor en personas cuyo sistema inmunitario está debilitado por determinadas enfermedades o tratamientos.

Por eso, una persona puede desarrollar herpes zóster incluso décadas después de haber tenido varicela.

¿Cómo se contagia el virus?

Una persona con herpes zóster puede transmitir el virus mientras tiene ampollas activas.

La principal vía de transmisión es el contacto con el líquido de las ampollas. También puede existir transmisión mediante partículas procedentes de estas lesiones.

Sin embargo, hay algo importante:

La persona que se contagia de alguien con herpes zóster desarrolla varicela, no herpes zóster inmediatamente.

Esto puede ocurrir si nunca tuvo varicela o nunca recibió la vacuna contra el virus.

Una vez que la varicela desaparece, el virus puede permanecer en el organismo y, años después, reactivarse y producir herpes zóster.

¿Cuándo deja de ser contagioso?

El riesgo de transmisión disminuye considerablemente cuando las ampollas se secan y forman costras.

Mientras existan ampollas activas, es recomendable mantener el sarpullido cubierto, evitar tocarlo o rascarlo y lavarse las manos con frecuencia.

También conviene evitar el contacto directo con personas especialmente vulnerables, como mujeres embarazadas que no hayan tenido varicela o recibido la vacuna, recién nacidos y personas con sistemas inmunitarios debilitados.

¿Cuáles son los síntomas del herpes zóster?

Uno de los signos más característicos es que el sarpullido suele aparecer en un solo lado del cuerpo.

Antes de que aparezcan las lesiones, algunas personas pueden experimentar:

  • Dolor o sensibilidad en la piel.
  • Ardor.
  • Hormigueo.
  • Picazón.
  • Sensación de quemazón.
  • Dolor localizado.

Posteriormente pueden aparecer pequeñas ampollas agrupadas que terminan formando costras.

El sarpullido generalmente desaparece en un periodo de entre dos y cuatro semanas, aunque el dolor puede durar mucho más tiempo en algunas personas.

¿Cómo se cura el herpes zóster?

Aquí existe una confusión muy frecuente: los antibióticos no son el tratamiento principal del herpes zóster.

El herpes zóster es provocado por un virus, por lo que los medicamentos utilizados específicamente contra la infección son antivirales, entre ellos:

  • Aciclovir.
  • Valaciclovir.
  • Famciclovir.

Estos medicamentos pueden reducir la duración y la intensidad de la enfermedad y ayudar a disminuir la aparición de nuevas lesiones.

El tratamiento debe ser indicado por un profesional de la salud, quien determinará cuál medicamento es apropiado y durante cuánto tiempo debe utilizarse.

¿Por qué es importante comenzar el tratamiento rápidamente?

Los antivirales son más efectivos cuando se comienzan lo antes posible después de la aparición de los síntomas, especialmente durante las primeras 72 horas.

Por eso, si una persona sospecha que tiene herpes zóster, no debería esperar varios días para consultar.

El diagnóstico y tratamiento temprano pueden ayudar a reducir la gravedad del episodio y el dolor.

¿Qué se puede hacer para aliviar las molestias?

Además del tratamiento antiviral indicado por el médico, existen medidas que pueden ayudar a controlar algunos síntomas.

Las compresas húmedas, la loción de calamina y los baños tibios de avena pueden ayudar a aliviar la picazón. También pueden utilizarse medicamentos para el dolor, de venta libre o recetados, dependiendo de cada caso.

Es importante evitar rascar las ampollas, ya que esto puede irritar la piel y favorecer una infección bacteriana secundaria.

¿El herpes zóster puede ser peligroso?

En muchas personas desaparece sin consecuencias importantes, pero no siempre es una enfermedad leve.

Una de sus complicaciones más conocidas es la neuralgia posherpética, un dolor nervioso que puede permanecer durante meses o incluso años después de que desaparece el sarpullido.

También puede ser especialmente delicado cuando las lesiones aparecen cerca de los ojos. El herpes zóster en la cara puede afectar el ojo y provocar problemas de visión, por lo que requiere valoración médica inmediata.

¿Cuándo hay que consultar al médico?

Es recomendable buscar atención médica rápidamente si aparece un sarpullido doloroso con ampollas, especialmente si está localizado en un solo lado del cuerpo.

La consulta es todavía más importante cuando:

  • El sarpullido está cerca del ojo.
  • Hay dolor intenso.
  • La persona tiene un sistema inmunitario debilitado.
  • Las lesiones son muy extensas.
  • Aparece fiebre u otros síntomas importantes.
  • Se trata de una persona mayor.
  • El dolor persiste después de que desaparecen las lesiones.

¿Existe una vacuna contra el herpes zóster?

Sí. Existe una vacuna recombinante contra el herpes zóster llamada Shingrix.

Los CDC recomiendan dos dosis para adultos de 50 años o más y también para determinados adultos de 19 años o más que tienen el sistema inmunitario debilitado debido a una enfermedad o tratamiento.

La vacunación ayuda a prevenir tanto el herpes zóster como una de sus complicaciones más importantes, la neuralgia posherpética.

Una aclaración importante sobre los antibióticos

Si una persona recibió un antibiótico mientras tenía herpes zóster, eso no significa necesariamente que el antibiótico haya eliminado el virus.

Los antibióticos actúan contra bacterias, mientras que el herpes zóster está provocado por el virus varicela-zóster.

En algunos casos, las lesiones pueden desarrollar además una infección bacteriana secundaria. En esas circunstancias, un médico podría indicar un antibiótico, pero sería para tratar esa complicación bacteriana y no para eliminar el virus del herpes zóster.

En conclusión

El herpes zóster o culebrilla aparece cuando el virus varicela-zóster, que permanece inactivo después de la varicela, vuelve a activarse.

Una persona con zóster puede transmitir el virus a alguien que nunca tuvo varicela o que no está vacunado, pero esa persona desarrollaría varicela, no directamente herpes zóster. El contagio está relacionado principalmente con el contacto con el líquido de las ampollas.

El tratamiento del herpes zóster se basa principalmente en medicamentos antivirales, como aciclovir, valaciclovir o famciclovir, que deben ser indicados por un profesional de la salud. Su eficacia es mayor cuando se inicia el tratamiento rápidamente, especialmente durante las primeras 72 horas.

Por eso, ante la aparición de un sarpullido doloroso con ampollas, especialmente en un solo lado del cuerpo, lo recomendable es consultar cuanto antes y no automedicarse con antibióticos.