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Los riñones pueden dañarse en silencio: señales que no debes ignorar y cómo protegerlos

August 12, 2026

Durante años, muchas personas piensan en el cuerpo como una máquina que funciona automáticamente: respiramos, comemos, dormimos y continuamos con nuestras actividades sin prestar demasiada atención a los órganos que hacen posible todo esto.

Sin embargo, existen órganos que trabajan prácticamente sin descanso y cuya importancia muchas veces solo comprendemos cuando aparece un problema.

Los riñones son uno de los mejores ejemplos.

Estos órganos tienen funciones fundamentales: ayudan a eliminar productos de desecho de la sangre, regulan el equilibrio de líquidos y minerales y participan en procesos relacionados con la presión arterial, la producción de glóbulos rojos y la salud de los huesos. Cuando funcionan correctamente, normalmente no sentimos nada especial.

El problema es que algunas enfermedades renales pueden avanzar durante años sin provocar síntomas evidentes. De hecho, muchas personas no saben que tienen enfermedad renal hasta que esta se encuentra en una etapa más avanzada.

Por eso, cuidar los riñones no consiste en esperar a que aparezca dolor. La prevención, los controles médicos y el tratamiento de los principales factores de riesgo pueden marcar una gran diferencia.

¿Por qué son tan importantes los riñones?

Los riñones funcionan como parte del sistema de filtración del organismo.

Cada día reciben una gran cantidad de sangre y ayudan a eliminar sustancias de desecho y exceso de líquidos mediante la orina.

Pero su trabajo no termina ahí.

También participan en el mantenimiento del equilibrio de diferentes minerales y sustancias del organismo y producen hormonas relacionadas con la presión arterial, la producción de glóbulos rojos y la salud ósea.

Por eso, cuando los riñones pierden progresivamente su capacidad de funcionar, las consecuencias pueden afectar a diferentes partes del cuerpo.

El daño renal puede comenzar sin síntomas

Una de las características más preocupantes de la enfermedad renal crónica es que puede avanzar silenciosamente.

En las primeras etapas, muchas personas no sienten dolor ni tienen síntomas claros. Esto permite que el problema avance sin que el paciente se dé cuenta.

Cuando la función renal disminuye considerablemente, pueden acumularse productos de desecho en la sangre y aparecer problemas como cansancio, hinchazón, alteraciones de la presión arterial, anemia y otros síntomas.

Por eso, sentirse bien no garantiza que los riñones estén funcionando perfectamente.

1. La presión arterial alta puede dañar los riñones

Uno de los principales enemigos de la salud renal es la hipertensión arterial.

La presión arterial elevada puede dañar los pequeños vasos sanguíneos de los riñones. Con el paso del tiempo, ese daño puede dificultar la capacidad de estos órganos para filtrar correctamente la sangre.

Lo complicado es que la hipertensión suele no producir síntomas evidentes.

Una persona puede tener la presión arterial elevada durante años sin sentir dolor, mareos ni ninguna señal específica.

Por eso, medir la presión regularmente es una de las formas más sencillas de detectar un problema que puede afectar tanto al corazón como a los riñones.

2. La diabetes también puede afectar seriamente la función renal

La diabetes es otro de los principales factores relacionados con la enfermedad renal.

Cuando los niveles de glucosa permanecen elevados durante mucho tiempo, pueden dañarse los pequeños vasos sanguíneos y estructuras que participan en la filtración de los riñones.

Con el tiempo, algunas personas con diabetes pueden desarrollar pérdida de proteínas en la orina y disminución de la función renal.

La buena noticia es que controlar adecuadamente la glucosa y la presión arterial puede ayudar a reducir el riesgo de complicaciones.

Por eso, las personas con diabetes deben prestar especial atención a sus controles de sangre y orina.

3. El exceso de sal también importa

El sodio es necesario para el funcionamiento normal del organismo, pero consumir demasiado puede contribuir al aumento de la presión arterial.

Y la presión arterial elevada es uno de los principales factores de riesgo para el daño renal.

Una gran cantidad de sodio no necesariamente procede del salero.

Puede encontrarse en alimentos como:

  • Embutidos.
  • Sopas instantáneas.
  • Comidas preparadas.
  • Salsas.
  • Snacks salados.
  • Algunos alimentos enlatados.
  • Carnes procesadas.
  • Productos ultraprocesados.

Reducir estos alimentos puede ser una estrategia útil para disminuir el consumo de sodio.

4. La deshidratación: ¿puede afectar los riñones?

El organismo necesita agua para mantener diferentes funciones normales.

Sin embargo, también es importante evitar una afirmación muy común en redes sociales: que todas las personas deben beber exactamente una cantidad fija de agua al día.

Las necesidades de hidratación varían dependiendo de factores como la edad, el clima, la actividad física y determinadas condiciones de salud.

La deshidratación importante puede contribuir a una lesión renal aguda, especialmente cuando existe enfermedad, pérdida importante de líquidos u otros factores de riesgo.

Por eso, mantener una hidratación adecuada es importante, pero no significa que beber cantidades excesivas de agua vaya a “limpiar” o regenerar los riñones.

5. El abuso de ciertos analgésicos puede ser peligroso

Los medicamentos para el dolor son útiles cuando se utilizan correctamente, pero algunos pueden causar problemas renales cuando se utilizan en exceso o en determinadas circunstancias.

Entre los medicamentos que requieren especial precaución se encuentran los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como ibuprofeno y naproxeno.

El uso excesivo de estos medicamentos se ha relacionado con daño renal.

Esto no significa que una persona deba dejar de utilizar un medicamento recetado por su cuenta.

La recomendación es utilizar los medicamentos siguiendo las indicaciones correspondientes y consultar con un profesional si se necesitan con frecuencia.

6. Fumar y otros hábitos también pueden aumentar el riesgo

La salud renal está relacionada con la salud cardiovascular.

Factores como el tabaquismo, la obesidad, la falta de actividad física y la hipertensión pueden contribuir al riesgo de enfermedad renal.

Por eso, proteger los riñones no consiste únicamente en beber agua.

También significa cuidar el corazón, controlar la presión arterial, mantener un peso saludable y evitar hábitos que dañan los vasos sanguíneos.

7. Las infecciones urinarias no deben ignorarse

Las infecciones del tracto urinario pueden afectar diferentes partes del sistema urinario.

Cuando una infección alcanza los riñones puede provocar una infección renal, que requiere valoración y tratamiento médico.

Síntomas como fiebre, dolor en la espalda o costado, escalofríos, náuseas y molestias al orinar pueden aparecer en una infección renal.

No todas las molestias urinarias significan que existe daño renal, pero una infección que produce síntomas importantes no debería ignorarse.

¿Cuáles son las señales de alerta?

Aunque la enfermedad renal crónica puede ser silenciosa, existen síntomas que pueden aparecer a medida que el problema avanza.

Entre ellos se encuentran:

  • Hinchazón de pies, tobillos o piernas.
  • Cambios persistentes en la cantidad de orina.
  • Orina con espuma o presencia de sangre.
  • Cansancio excesivo.
  • Náuseas.
  • Pérdida de apetito.
  • Picazón.
  • Calambres musculares.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Cambios en la presión arterial.

Es importante aclarar que estos síntomas no significan automáticamente que una persona tenga enfermedad renal.

Muchos pueden aparecer por otras condiciones.

Por eso, la única manera de evaluar adecuadamente la función de los riñones es mediante una valoración médica y las pruebas correspondientes.

¿El dolor en la espalda significa que los riñones están dañados?

No necesariamente.

El dolor lumbar es muy frecuente y puede estar relacionado con músculos, articulaciones, columna vertebral u otras estructuras.

Los problemas renales también pueden producir dolor en determinadas circunstancias, especialmente en situaciones como cálculos renales o infecciones, pero no debe asumirse que cualquier dolor de espalda proviene de los riñones.

Si el dolor es intenso, aparece junto con fiebre, sangre en la orina, vómitos o dificultad para orinar, es importante buscar atención médica.

¿Cómo saber si los riñones están funcionando correctamente?

Una de las mejores estrategias es realizar pruebas médicas cuando existen factores de riesgo.

Dos pruebas sencillas pueden proporcionar información importante:

Análisis de sangre

Una prueba de sangre puede utilizarse para estimar la tasa de filtración glomerular (TFG o eGFR), una medida utilizada para evaluar la capacidad de los riñones para filtrar la sangre.

Análisis de orina

La prueba de albúmina-creatinina en orina (uACR) puede detectar cantidades anormales de albúmina, una proteína que puede aparecer en la orina cuando existe daño renal.

Estas pruebas son especialmente importantes para personas con diabetes, hipertensión u otros factores de riesgo.

¿Quién tiene mayor riesgo de enfermedad renal?

Aunque cualquier persona puede desarrollar enfermedad renal crónica, algunos grupos tienen mayor riesgo.

Entre los principales factores se encuentran:

  • Diabetes.
  • Presión arterial alta.
  • Enfermedad cardiovascular.
  • Obesidad.
  • Antecedentes familiares de enfermedad renal.
  • Edad avanzada.
  • Antecedentes de lesión renal aguda.
  • Tabaquismo.
  • Uso excesivo de determinados analgésicos.

Por eso, no es correcto pensar que “los problemas de riñón solamente afectan a las personas mayores”.

La enfermedad renal puede aparecer a diferentes edades, especialmente cuando existen factores de riesgo.

¿Cómo cuidar los riñones todos los días?

No existe una bebida milagrosa ni un remedio casero capaz de garantizar una función renal perfecta.

La protección de los riñones depende principalmente de controlar los factores que pueden dañarlos.

Controla tu presión arterial

Si tienes hipertensión, sigue el tratamiento indicado y mide tu presión con regularidad.

Controlar la presión arterial es una de las medidas más importantes para reducir el riesgo de daño renal.

Mantén controlada la glucosa

Las personas con diabetes deben seguir las recomendaciones de su equipo médico para controlar los niveles de azúcar en sangre.

El control adecuado de la diabetes ayuda a reducir el riesgo de complicaciones renales.

Reduce el exceso de sal

Limitar alimentos muy procesados y ricos en sodio puede ayudar a controlar la presión arterial y proteger la salud cardiovascular y renal.

Mantente adecuadamente hidratado

Bebe líquidos de acuerdo con tus necesidades y circunstancias.

No existe una cantidad idéntica de agua que funcione para todas las personas.

Muévete regularmente

La actividad física ayuda a mantener un peso saludable y contribuye al control de factores como la presión arterial y la glucosa.

Evita fumar

El tabaquismo perjudica los vasos sanguíneos y está relacionado con diferentes problemas cardiovasculares y renales.

No abuses de los analgésicos

Si necesitas tomar ibuprofeno, naproxeno u otros medicamentos para el dolor con frecuencia, consulta con un profesional sanitario.

¿Hay alimentos que “limpian” los riñones?

No existe un alimento que pueda “limpiar” los riñones como si fueran un filtro sucio.

Los riñones ya tienen mecanismos naturales para eliminar productos de desecho y mantener el equilibrio del organismo.

Por eso, las dietas detox, jugos o infusiones que prometen “desintoxicar los riñones” no deben considerarse tratamientos médicos.

Además, algunos suplementos y productos herbales pueden ser perjudiciales para personas con enfermedad renal o interactuar con medicamentos. La National Kidney Foundation recomienda precaución con productos herbales, especialmente en personas con enfermedad renal.

¿Se puede prevenir la enfermedad renal?

En muchos casos, sí se pueden reducir los principales factores de riesgo.

No todas las enfermedades renales pueden prevenirse, pero controlar la presión arterial, mantener una glucosa adecuada, evitar el exceso de sal, mantener actividad física, controlar el peso y evitar el uso excesivo de medicamentos que pueden afectar los riñones son medidas importantes.

Además, detectar una enfermedad renal en una etapa temprana permite tomar medidas para intentar retrasar su progresión.

Preguntas frecuentes sobre la salud de los riñones

¿Los riñones pueden dañarse sin producir dolor?

Sí. La enfermedad renal crónica puede avanzar durante mucho tiempo sin síntomas evidentes.

¿Beber mucha agua limpia los riñones?

No existe evidencia de que beber cantidades excesivas de agua “limpie” o regenere los riñones. Lo importante es mantener una hidratación adecuada según las necesidades individuales.

¿La presión alta puede causar enfermedad renal?

Sí. La hipertensión prolongada puede dañar los pequeños vasos sanguíneos de los riñones y contribuir al desarrollo de enfermedad renal.

¿La diabetes afecta los riñones?

Sí. La diabetes es uno de los principales factores relacionados con la enfermedad renal y puede dañar los pequeños vasos sanguíneos que participan en la filtración.

¿Los analgésicos pueden dañar los riñones?

Algunos medicamentos, especialmente cuando se utilizan en exceso, pueden aumentar el riesgo de daño renal. Entre ellos están algunos AINE como ibuprofeno y naproxeno.

¿Qué análisis detectan problemas en los riñones?

Dos pruebas importantes son el análisis de sangre para estimar la tasa de filtración glomerular y el análisis de orina para medir la relación albúmina-creatinina.

Conclusión

Los riñones trabajan silenciosamente todos los días, pero eso no significa que sean indestructibles.

La enfermedad renal puede avanzar durante años sin producir síntomas claros, especialmente en sus primeras etapas. Por eso, esperar a sentir dolor para comenzar a cuidar estos órganos no es una estrategia adecuada.

La presión arterial alta y la diabetes son dos de los principales factores relacionados con el daño renal. También pueden influir el exceso de sal, la obesidad, el tabaquismo, la falta de actividad física, determinados medicamentos utilizados en exceso y otros problemas de salud.

La buena noticia es que muchas medidas para proteger los riñones son sencillas: controlar la presión arterial y la glucosa, reducir el exceso de sal, mantener una hidratación adecuada, realizar actividad física, evitar fumar y utilizar los medicamentos responsablemente.

Y quizá una de las recomendaciones más importantes sea no esperar a tener síntomas.

Si tienes diabetes, hipertensión, antecedentes familiares de enfermedad renal u otros factores de riesgo, pregunta a tu médico si necesitas realizar pruebas de función renal.

Un análisis de sangre y uno de orina pueden proporcionar información valiosa antes de que aparezcan síntomas importantes.

Cuidar los riñones no consiste en buscar un remedio milagroso. Consiste en protegerlos todos los días y detectar a tiempo cualquier problema.

La prevención puede parecer poco importante cuando todo funciona bien, pero precisamente ese es el mejor momento para empezar a cuidar unos órganos que desempeñan un papel fundamental en nuestra salud.