
Muchas personas sienten frustración porque hacen cambios en su alimentación, aumentan la actividad física y, aun así, el peso parece no disminuir. Esto puede hacer pensar que “el cuerpo no quiere adelgazar”, pero la realidad es más compleja.
La pérdida de peso depende del equilibrio entre las calorías que consumimos y las que gastamos, pero también influyen factores como la genética, la composición corporal, las hormonas, el sueño, el estrés, algunos medicamentos y ciertas enfermedades.
Tener dificultad para bajar de peso no significa necesariamente falta de voluntad.
¿Por qué cuesta tanto perder peso?
1. El metabolismo puede variar entre personas
El metabolismo es el conjunto de procesos mediante los cuales el cuerpo utiliza la energía.
Algunos factores que influyen en el gasto energético son:
- La edad.
- La genética.
- La cantidad de masa muscular.
- El nivel de actividad física.
- El tamaño corporal.
Aunque algunas personas tienen un metabolismo ligeramente más lento que otras, la diferencia suele ser menor de lo que muchas veces se cree. En la mayoría de los casos, los hábitos diarios continúan siendo el principal factor.
2. Algunas enfermedades pueden dificultar la pérdida de peso
Ciertas condiciones médicas pueden favorecer el aumento de peso o hacer más difícil adelgazar.
Entre ellas se encuentran:
- Hipotiroidismo.
- Síndrome de ovario poliquístico (SOP).
- Resistencia a la insulina.
- Síndrome de Cushing (menos frecuente).
Estas enfermedades deben ser diagnosticadas y tratadas por un profesional de la salud.
3. El estrés también influye
El estrés prolongado puede afectar los hábitos de alimentación y el descanso.
Muchas personas experimentan:
- Mayor apetito.
- Preferencia por alimentos ricos en azúcar y grasa.
- Menor actividad física.
- Dificultad para dormir.
Todo esto puede favorecer el aumento de peso con el tiempo.
4. Dormir poco puede afectar el apetito
Dormir menos de lo necesario puede alterar hormonas relacionadas con el hambre y la saciedad, aumentando el apetito y los antojos.
Además, el cansancio reduce la energía para realizar actividad física.
La mayoría de los adultos necesita entre 7 y 9 horas de sueño por noche.
5. Las dietas muy restrictivas suelen ser difíciles de mantener
Eliminar demasiados alimentos o consumir muy pocas calorías puede producir:
- Mucha hambre.
- Pérdida de masa muscular.
- Fatiga.
- Abandono de la dieta.
- Recuperación del peso perdido.
Por eso, los cambios pequeños y sostenibles suelen ofrecer mejores resultados a largo plazo.
6. La pérdida de peso no siempre se refleja en la báscula
A veces una persona pierde grasa mientras gana masa muscular gracias al ejercicio.
También existen cambios temporales relacionados con:
- Retención de líquidos.
- Consumo elevado de sal.
- Ciclo menstrual.
- Estrés.
- Ejercicio intenso.
Por eso, además del peso, puede ser útil medir la cintura, observar cómo queda la ropa y valorar otros indicadores de salud.
7. Algunos medicamentos favorecen el aumento de peso
Ciertos tratamientos pueden dificultar adelgazar, entre ellos algunos:
- Antidepresivos.
- Corticoides.
- Medicamentos para la diabetes.
- Antipsicóticos.
- Algunos tratamientos hormonales.
Nunca deben suspenderse sin consultar al médico.
Señales de que conviene consultar con un profesional
Es recomendable acudir al médico si presentas:
- Aumento de peso rápido sin explicación.
- Mucho cansancio.
- Caída importante del cabello.
- Sensación constante de frío.
- Hinchazón persistente.
- Cambios importantes en el apetito.
- Dificultad para bajar de peso a pesar de mantener hábitos saludables durante varios meses.
El profesional podrá valorar si es necesario realizar estudios como análisis de glucosa, función tiroidea u otras pruebas según cada caso.
¿Qué hábitos pueden ayudar?
Los cambios sostenibles suelen ser más efectivos que las soluciones rápidas.
Algunas recomendaciones incluyen:
- Consumir suficiente proteína en cada comida.
- Aumentar el consumo de verduras, frutas y alimentos ricos en fibra.
- Beber agua regularmente.
- Reducir las bebidas azucaradas y los alimentos ultraprocesados.
- Realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada por semana.
- Incorporar ejercicios de fuerza dos o más días por semana para mantener o aumentar la masa muscular.
- Dormir lo suficiente.
- Manejar el estrés mediante técnicas de relajación, ejercicio o apoyo profesional cuando sea necesario.
Conclusión
Tener dificultad para bajar de peso no significa que hayas hecho algo mal ni que sea imposible lograrlo. La pérdida de peso está influida por numerosos factores, incluidos la alimentación, la actividad física, el sueño, el estrés, algunas enfermedades y ciertos medicamentos.
La mejor estrategia suele ser combinar hábitos saludables sostenibles con una evaluación médica cuando existan dudas o la pérdida de peso sea especialmente difícil. En lugar de buscar soluciones rápidas, un enfoque gradual y personalizado ofrece mayores posibilidades de mantener un peso saludable a largo plazo.
