
Cuando fallece un ser querido, es completamente natural querer despedirse con un abrazo, una caricia o un último beso. Para muchas familias, estos gestos forman parte del duelo y de sus costumbres.
Sin embargo, desde el punto de vista sanitario, no siempre es recomendable besar o tocar directamente el cuerpo de una persona fallecida. El nivel de riesgo depende principalmente de la causa de la muerte, del estado del cuerpo y de las circunstancias en las que se realiza el funeral.
Es importante aclarar algo desde el principio: un cadáver no se convierte automáticamente en una fuente peligrosa de enfermedades. La Organización Mundial de la Salud señala que, cuando una persona muere por causas naturales o por traumatismos y no existe una enfermedad infecciosa de alto riesgo, el peligro para el público generalmente es muy bajo.
Por eso, no es correcto afirmar que besar a cualquier persona fallecida inevitablemente provocará una infección.
¿Qué ocurre con el cuerpo después de la muerte?
Después de la muerte comienzan cambios naturales conocidos como procesos post mortem. Las funciones normales del organismo se detienen y posteriormente comienzan procesos de descomposición.
El cuerpo puede liberar líquidos y, con el paso del tiempo, experimentar cambios físicos y químicos.
Esto no significa que inmediatamente después de morir el cuerpo esté cubierto de bacterias peligrosas.
De hecho, la OMS explica que la mayoría de los cuerpos de personas fallecidas por causas no infecciosas no representan un riesgo importante de transmisión de enfermedades para la población general.
El mayor cuidado debe tenerse cuando la persona murió a causa de determinadas enfermedades infecciosas.
¿Besar a un fallecido puede transmitir enfermedades?
En determinadas circunstancias, sí puede existir un riesgo.
El problema no es simplemente “estar cerca de un cadáver”, sino entrar en contacto con sangre, secreciones, saliva, vómito, heces u otros fluidos corporales que puedan contener microorganismos.
Por ejemplo, la OMS señala que algunas enfermedades infecciosas pueden transmitirse durante determinados rituales funerarios que implican tocar o besar directamente el cuerpo.
Esto es particularmente importante en enfermedades como el cólera, el ébola o la enfermedad por virus de Marburgo.
En estos casos, las autoridades sanitarias pueden establecer medidas especiales y limitar el contacto físico con el cuerpo.
No todos los fallecidos presentan el mismo riesgo
Esta es probablemente la parte más importante que suele perderse en las publicaciones de redes sociales.
No es lo mismo una persona que falleció después de una enfermedad infecciosa altamente transmisible que alguien que murió por un infarto, un accidente o una enfermedad no contagiosa.
La OMS indica que, salvo determinadas enfermedades infecciosas, el riesgo para el público en general suele ser insignificante.
Por eso, decir que “besar a un muerto es peligroso porque las bacterias comienzan inmediatamente a salir del cuerpo” es una explicación demasiado simplificada.
¿Qué pasa con las bacterias después de la muerte?
El cuerpo humano contiene millones de microorganismos, tanto durante la vida como después de la muerte.
Cuando las funciones normales del organismo terminan, comienzan cambios que favorecen los procesos de descomposición.
Sin embargo, eso no significa que todas esas bacterias se conviertan inmediatamente en una amenaza para las personas que están alrededor.
El riesgo depende de qué microorganismo está presente, cómo puede transmitirse y qué contacto se produce.
Por ejemplo, el contacto directo con determinados fluidos corporales puede representar un riesgo mayor que simplemente estar cerca del cuerpo.
Por esta razón, las personas encargadas de preparar cadáveres utilizan precauciones apropiadas.
¿Y los gases como la cadaverina y la putrescina?
Durante la descomposición se producen diferentes sustancias y gases, entre ellos compuestos relacionados con el característico olor de los cuerpos en descomposición.
La cadaverina y la putrescina están asociadas con estos procesos.
Sin embargo, es exagerado afirmar que estos compuestos convierten el aire alrededor del fallecido en algo venenoso.
La OMS señala específicamente que el olor de los cuerpos en descomposición puede ser desagradable, pero el olor por sí mismo no constituye un riesgo para la salud en áreas bien ventiladas.
Por lo tanto, sentir un olor desagradable no significa que una persona esté siendo intoxicada.
¿Qué recomiendan los profesionales?
La recomendación depende de la causa de la muerte y de las normas sanitarias locales.
En situaciones normales, las familias pueden realizar velatorios y despedirse respetando las costumbres culturales y religiosas.
Pero cuando existe una enfermedad infecciosa conocida o sospechada, las medidas pueden ser mucho más estrictas.
Por ejemplo, en el caso del virus de Marburgo, la OMS indica expresamente que las personas no deben lavar, tocar ni besar el cuerpo de alguien que haya muerto por esta enfermedad confirmada o sospechada.
En enfermedades infecciosas graves, el cuerpo debe ser manipulado por personal capacitado utilizando las medidas de protección correspondientes.
¿Qué ocurre durante un funeral?
Cuando el cuerpo ha sido preparado por profesionales y no existe una enfermedad que requiera medidas especiales, el funeral puede realizarse siguiendo las normas correspondientes.
Sin embargo, si existe una infección transmisible, las autoridades pueden recomendar:
- Evitar besar el cuerpo.
- Evitar tocarlo directamente.
- Lavarse las manos después del contacto.
- Utilizar equipos de protección cuando corresponda.
- Reducir la manipulación del cuerpo.
- Seguir las instrucciones de los profesionales funerarios y sanitarios.
La OMS recomienda especialmente evitar el contacto directo durante los funerales de personas fallecidas por determinadas enfermedades infecciosas.
¿Qué ocurre si la persona murió de COVID-19?
Durante la pandemia de COVID-19 se establecieron protocolos específicos para el manejo de cadáveres.
La orientación de la OMS recomendaba que familiares y amigos pudieran ver el cuerpo después de su preparación, pero aconsejaba no tocarlo ni besarlo y realizar higiene de manos posteriormente.
Estas recomendaciones estaban relacionadas con el riesgo de exposición a fluidos y contaminación durante el manejo del cuerpo.
Las normas actuales pueden depender de las autoridades sanitarias y de la enfermedad concreta, por lo que siempre deben seguirse las instrucciones locales.
¿Es peligroso besar a una persona fallecida por un infarto?
Aquí es importante diferenciar.
Si una persona falleció por un infarto de miocardio, el infarto no es una enfermedad contagiosa.
Por tanto, no se puede decir que besar el cuerpo vaya a transmitir el infarto ni que automáticamente exista un alto riesgo de infección.
Aun así, el personal funerario puede recomendar evitar el contacto directo dependiendo del estado del cuerpo, de la preparación realizada y de las circunstancias de la muerte.
La recomendación no debe confundirse con afirmar que todos los cadáveres son infecciosos.
¿Y si la persona murió por cáncer?
El cáncer no se transmite por besar a una persona fallecida.
Por lo tanto, no existe una razón para pensar que alguien contraerá cáncer por despedirse de un familiar que murió por esta enfermedad.
Nuevamente, pueden existir otras consideraciones sanitarias relacionadas con fluidos corporales, procedimientos médicos previos o la causa exacta del fallecimiento, pero el cáncer en sí mismo no convierte al cuerpo en contagioso.
¿Los niños deben acercarse al cuerpo?
No existe una regla universal que indique que los niños nunca deben ver a una persona fallecida.
De hecho, algunas familias consideran importante permitir que los niños se despidan de acuerdo con su edad y comprensión de la situación.
Pero si existe una enfermedad infecciosa que requiere precauciones, los niños deben seguir las mismas restricciones sanitarias.
En determinadas situaciones de alto riesgo, las autoridades pueden recomendar que los menores no tengan contacto directo con el cuerpo.
¿Puede un beso afectar emocionalmente el duelo?
La afirmación de que besar a una persona fallecida “retrasa el duelo” tampoco debe presentarse como un hecho médico universal.
Cada persona vive el duelo de manera diferente.
Para algunas personas, tocar o besar a un familiar fallecido puede formar parte de una despedida que les ayuda emocionalmente.
Para otras, puede resultar demasiado doloroso.
No existe una regla psicológica que establezca que un último beso necesariamente traumatiza a la persona o impide aceptar la muerte.
Lo importante es que el contacto sea seguro y que la persona pueda despedirse de una manera que respete sus necesidades y las de la familia.
¿Qué hacer si quieres despedirte?
Si la muerte ocurrió por una causa no infecciosa y el personal encargado del funeral permite el contacto, las familias pueden seguir sus costumbres respetando las recomendaciones sanitarias.
Pero si existe una enfermedad contagiosa, no debes improvisar.
Lo correcto es preguntar al personal médico, funerario o a las autoridades sanitarias qué formas de despedida son seguras.
Puedes despedirte mediante:
- Una oración.
- Palabras de despedida.
- Observar el cuerpo sin tocarlo.
- Colocar flores si está permitido.
- Realizar una ceremonia.
- Compartir recuerdos y fotografías.
- Acompañar a la familia.
Una aclaración importante sobre VIH y hepatitis
El texto original menciona VIH y hepatitis como si besar a un cadáver pudiera transmitirlas fácilmente.
Esto necesita matizarse.
El VIH no se transmite simplemente por besar a una persona. La transmisión requiere determinadas exposiciones a fluidos corporales.
Lo mismo ocurre con las hepatitis virales: el riesgo depende del virus específico y de la vía de exposición.
Por eso, no es correcto decir simplemente que “besar a un cadáver transmite VIH o hepatitis”.
Los profesionales que manipulan cuerpos utilizan precauciones universales porque pueden existir exposiciones a sangre y otros fluidos, especialmente durante procedimientos como autopsias o preparación del cuerpo. La OMS reconoce riesgos ocupacionales específicos para quienes manipulan cadáveres.
Entonces, ¿hay que besar o no a una persona fallecida?
La respuesta correcta es:
depende de la causa de la muerte y de las circunstancias.
No existe una regla médica que diga que todo cadáver es peligroso o que cualquier beso provocará una infección.
Pero tampoco es recomendable ignorar las medidas sanitarias.
Si la persona murió de una enfermedad infecciosa que puede transmitirse mediante fluidos corporales, el contacto directo puede representar un riesgo y debe evitarse siguiendo las instrucciones de los profesionales.
Si la muerte ocurrió por una causa no infecciosa, el riesgo para la población general suele ser muy bajo.
Conclusión
El titular “Nunca debes besar a una persona fallecida porque es peligroso” es demasiado absoluto.
La realidad médica es más sencilla: los cadáveres no son automáticamente peligrosos ni provocan epidemias por el simple hecho de haber muerto. El riesgo depende principalmente de la causa del fallecimiento y del contacto con fluidos corporales o agentes infecciosos.
En enfermedades altamente contagiosas como el cólera, el ébola o Marburgo, sí existen razones importantes para evitar tocar o besar el cuerpo y para seguir estrictamente las medidas sanitarias.
Por eso, ante un fallecimiento, lo más seguro y respetuoso es seguir las indicaciones del hospital, funeraria y autoridades sanitarias. De esa manera, la familia puede despedirse con dignidad sin asumir riesgos innecesarios.
