
Los riñones trabajan continuamente para mantener el equilibrio del organismo. Filtran la sangre, eliminan productos de desecho mediante la orina, regulan líquidos y electrolitos y participan en el control de la presión arterial.
El problema es que la enfermedad renal crónica puede avanzar durante mucho tiempo sin producir síntomas evidentes. Por eso, esperar a sentir dolor no es una buena forma de saber si los riñones funcionan correctamente.
¿El envejecimiento afecta a los riñones?
Sí. Con el paso de los años pueden producirse cambios en la estructura y función renal, y la capacidad de filtración puede disminuir.
Sin embargo, ser mayor no significa necesariamente tener enfermedad renal.
Los principales factores que aumentan el riesgo de enfermedad renal crónica incluyen:
- Diabetes.
- Hipertensión arterial.
- Enfermedades cardiovasculares.
- Antecedentes familiares de enfermedad renal.
- Obesidad.
- Tabaquismo.
- Uso frecuente o inadecuado de determinados medicamentos.
La presión arterial y los riñones están estrechamente relacionados
La hipertensión puede dañar progresivamente los pequeños vasos sanguíneos de los riñones.
Pero existe una relación en ambos sentidos: la enfermedad renal también puede contribuir a elevar la presión arterial.
Por eso controlar la presión es una de las medidas más importantes para proteger la función renal.
La diabetes también puede dañar los riñones
Cuando la glucosa permanece elevada durante mucho tiempo, puede producir daños en los pequeños vasos sanguíneos que forman parte de los filtros renales.
Con el tiempo puede aparecer enfermedad renal diabética, una de las complicaciones importantes de la diabetes.
Mantener la glucosa dentro de los objetivos establecidos por el médico ayuda a reducir este riesgo.
¿La deshidratación destruye los riñones?
La deshidratación importante puede provocar una disminución temporal del flujo sanguíneo hacia los riñones y, en determinadas circunstancias, contribuir a una lesión renal aguda.
Pero tampoco es correcto afirmar que cada vez que una persona toma poca agua está “acumulando toxinas” y dañando progresivamente sus riñones.
La cantidad adecuada de líquidos depende de factores como el clima, la actividad física, la alimentación y el estado de salud.
Beber cantidades excesivas de agua tampoco es necesario ni saludable.
Cuidado con los analgésicos
Algunos medicamentos para el dolor, especialmente los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), pueden afectar los riñones, particularmente cuando se utilizan en dosis elevadas, durante períodos prolongados o en personas con determinados factores de riesgo.
Por eso no conviene tomar medicamentos para el dolor de forma frecuente sin consultar a un profesional sanitario.
¿Cuáles son las señales de posible enfermedad renal?
En las primeras etapas puede no existir ningún síntoma.
Cuando la enfermedad avanza pueden aparecer:
- Hinchazón en pies, tobillos o alrededor de los ojos.
- Cambios persistentes en la cantidad o frecuencia de la orina.
- Orina espumosa en algunos casos.
- Cansancio.
- Náuseas.
- Picazón.
- Problemas para concentrarse.
- Cambios en la presión arterial.
Estos síntomas no significan necesariamente que exista enfermedad renal, porque también pueden tener muchas otras causas.
¿Cómo se comprueba si los riñones funcionan correctamente?
No es necesario esperar a que aparezcan síntomas.
Una evaluación médica puede incluir:
Análisis de sangre: para medir la creatinina y estimar la tasa de filtración glomerular (TFG).
Análisis de orina: especialmente para detectar albúmina u otras alteraciones.
Estos estudios pueden detectar problemas renales antes de que aparezcan síntomas importantes.
¿Qué puedes hacer para proteger tus riñones?
No necesitas realizar una “limpieza renal” ni tomar infusiones especiales.
Las medidas realmente importantes son:
- Controlar la presión arterial.
- Mantener la glucosa bajo control si tienes diabetes.
- No fumar.
- Mantener un peso saludable.
- Reducir el exceso de sal.
- Mantener una alimentación equilibrada.
- Realizar actividad física regularmente.
- Mantener una hidratación adecuada.
- Evitar el uso innecesario o excesivo de medicamentos que puedan afectar los riñones.
- Realizar controles médicos cuando existan factores de riesgo.
Un punto importante sobre el título
Si quieres aprovechar el gancho viral “Sabías que los hombres viejos tienen el pen…”, no recomiendo utilizarlo para un artículo que después habla exclusivamente de los riñones. Es un titular engañoso tipo clickbait y puede generar una expectativa completamente diferente al contenido.
Un título mucho más coherente sería:
“Los riñones envejecen contigo: señales de daño renal que muchos hombres mayores ignoran”
o, más llamativo para Facebook:
“A medida que envejeces, tus riñones pueden cambiar: estas son las señales que no debes ignorar”.
