
Una inquietante advertencia sobre un supuesto terremoto de magnitud 9.5 o 9.6 ha vuelto a circular en redes sociales y ha provocado preocupación entre miles de personas.
Algunas publicaciones hablan de una supuesta “alerta” y aseguran que se aproxima uno de los terremotos más fuertes de la historia. Otras incluso recomiendan prepararse inmediatamente para un gran desastre.
Pero antes de compartir este tipo de mensajes conviene hacerse una pregunta fundamental:
¿Realmente los científicos pueden saber que viene un terremoto de magnitud 9.5 o 9.6?
La respuesta es no.
Actualmente, no existe un método científico capaz de predecir con exactitud cuándo ocurrirá un terremoto, dónde será su epicentro y qué magnitud tendrá.
Esto no significa que un terremoto de magnitud 9.5 sea imposible. Todo lo contrario: uno de esa magnitud ya ocurrió y continúa siendo el mayor terremoto registrado instrumentalmente.
El problema es que nadie puede afirmar científicamente que otro de esa magnitud ocurrirá en una fecha determinada.
¿De dónde salió la supuesta predicción?
El mensaje que circula actualmente parece estar relacionado con publicaciones y declaraciones que ya habían aparecido anteriormente en internet.
Algunas versiones atribuyen la predicción a Mhoni Vidente, quien en declaraciones difundidas años atrás habló de la posibilidad de un terremoto extremadamente fuerte y mencionó diferentes regiones del mundo.
El problema aparece cuando publicaciones antiguas vuelven a circular sin fecha.
Una persona puede encontrarse hoy con un mensaje que dice “se aproxima un gran terremoto” y pensar que se trata de una advertencia reciente.
Pero que una publicación vuelva a hacerse viral no significa que haya sido emitida recientemente ni que se haya convertido en una alerta científica.
También es importante diferenciar una predicción realizada por una persona en redes sociales de un comunicado emitido por un organismo científico especializado.
¿Pueden los científicos predecir un terremoto?
Esta es la parte más importante de toda la historia.
Los científicos pueden estudiar terremotos, fallas geológicas y movimientos tectónicos, pero no pueden predecir de manera fiable un terremoto individual con fecha, ubicación y magnitud exactas.
Una verdadera predicción sísmica tendría que responder tres preguntas:
- ¿Cuándo ocurrirá?
- ¿Dónde ocurrirá?
- ¿Qué magnitud tendrá?
Hasta ahora, la ciencia no puede proporcionar esos tres datos con precisión antes de un terremoto.
Esto es diferente de evaluar el riesgo sísmico.
Los investigadores pueden determinar que determinadas regiones tienen una mayor probabilidad de experimentar terremotos debido a su ubicación, sus fallas geológicas y la actividad de las placas tectónicas.
Pero decir que una zona tiene un alto riesgo sísmico no significa que los científicos sepan que un terremoto ocurrirá mañana, la próxima semana o en una fecha específica.
Probabilidad no significa predicción
Esta diferencia suele perderse en las publicaciones virales.
Imaginemos que los científicos determinan que una determinada falla tiene una probabilidad considerable de producir un terremoto importante durante las próximas décadas.
Eso es una evaluación de riesgo o probabilidad.
No significa:
“El terremoto ocurrirá el próximo martes”.
La ciencia trabaja con probabilidades cuando no puede determinar exactamente cuándo ocurrirá un fenómeno.
Por eso, expresiones como “los científicos saben que viene un terremoto de 9.6” deben analizarse con mucho cuidado.
¿Puede ocurrir un terremoto de magnitud 9.5?
Sí.
Y existe evidencia histórica de ello.
El 22 de mayo de 1960, un gigantesco terremoto golpeó el sur de Chile.
El terremoto de Valdivia, también conocido como el Gran Terremoto de Chile, alcanzó una magnitud de 9.5.
El evento continúa siendo considerado el mayor terremoto registrado instrumentalmente.
El terremoto produjo enormes daños y generó un tsunami que afectó diferentes zonas del océano Pacífico.
Por lo tanto, afirmar que una magnitud 9.5 es físicamente imposible sería incorrecto.
Lo que no puede hacerse es utilizar ese antecedente para afirmar que otro terremoto de 9.5 o 9.6 está a punto de ocurrir.
¿Qué diferencia hay entre magnitud 9.5 y 9.6?
Puede parecer que la diferencia entre 9.5 y 9.6 es pequeña porque solamente existe una décima entre ambos valores.
Pero la escala de magnitud de momento es logarítmica.
Esto significa que un aumento de 0.1 representa un incremento importante en la energía liberada.
Por eso, cuando se habla de terremotos extremadamente grandes, incluso pequeñas diferencias en la magnitud representan cantidades enormes de energía.
Sin embargo, eso no cambia el punto principal:
no existe actualmente una técnica científica que permita anunciar con anticipación que un terremoto tendrá exactamente magnitud 9.5 o 9.6.
¿Por qué es tan difícil predecir terremotos?
Los terremotos se producen por procesos extremadamente complejos relacionados principalmente con el movimiento de las placas tectónicas y la liberación repentina de energía acumulada en las rocas.
Aunque los científicos conocen muchas de las fallas importantes y estudian continuamente la actividad sísmica, no pueden determinar con precisión el momento exacto en que una falla alcanzará las condiciones necesarias para producir un gran terremoto.
La Tierra tampoco funciona como un reloj.
Una falla puede acumular tensión durante mucho tiempo y liberar energía mediante diferentes eventos, algunos pequeños y otros mucho mayores.
Por eso, observar actividad sísmica no significa necesariamente que pueda conocerse el momento exacto de un gran terremoto.
¿Los pequeños terremotos anuncian uno grande?
Esta es otra afirmación que aparece frecuentemente en redes sociales.
Cuando se producen varios temblores pequeños en una región, algunas publicaciones inmediatamente aseguran que son la señal de que está por llegar un terremoto mucho mayor.
Pero no todos los terremotos pequeños son precursores de un gran terremoto.
En algunos casos, un terremoto mayor puede estar precedido por actividad sísmica, pero no es posible utilizar cualquier serie de pequeños temblores como una predicción fiable.
También puede ocurrir que una secuencia sísmica incluya numerosos movimientos y nunca termine en un terremoto de gran magnitud.
Por eso, un aumento temporal de pequeños sismos no debe interpretarse automáticamente como una “alerta” de un terremoto de magnitud 9.5.
¿Qué sí pueden hacer los científicos?
Aunque no pueden predecir exactamente un terremoto, los especialistas realizan numerosas tareas para reducir sus consecuencias.
Entre ellas:
Estudiar las fallas geológicas
Los investigadores analizan las estructuras donde se producen los terremotos y estudian su actividad histórica.
Evaluar el riesgo sísmico
Se pueden identificar regiones con mayor probabilidad de experimentar terremotos importantes.
Analizar movimientos tectónicos
Las redes de monitoreo permiten estudiar cómo se desplazan las placas y cómo se comportan determinadas zonas.
Desarrollar sistemas de alerta temprana
En algunas regiones existen sistemas capaces de detectar un terremoto después de que comienza y enviar una advertencia antes de que lleguen las ondas sísmicas más destructivas a determinados lugares.
Pero esto es muy diferente de predecir un terremoto con días o semanas de anticipación.
Alerta temprana no significa predicción
Esta diferencia es fundamental.
Un sistema de alerta temprana funciona después de que el terremoto ya comenzó.
Los sensores detectan las primeras ondas y pueden enviar una advertencia a lugares que todavía no han recibido las ondas más fuertes.
Dependiendo de la distancia, esa advertencia puede proporcionar desde unos segundos hasta algunas decenas de segundos de anticipación.
No significa que el sistema haya sabido previamente que el terremoto ocurriría.
La diferencia puede parecer pequeña, pero científicamente es enorme.
¿Debemos preocuparnos por un terremoto de 9.5?
No existe actualmente evidencia científica que permita afirmar que un terremoto de magnitud 9.5 o 9.6 está próximo a ocurrir en una fecha determinada.
Eso no significa que debamos ignorar los terremotos.
Los terremotos son fenómenos naturales reales y algunas regiones del planeta presentan un riesgo sísmico considerable.
La respuesta adecuada no es entrar en pánico por una publicación viral, sino estar preparado de manera razonable.
¿Cómo prepararse para un terremoto?
Independientemente de que exista o no una predicción viral, tener un plan de emergencia siempre es una buena idea.
Algunas medidas útiles incluyen:
- Identificar lugares seguros dentro de la vivienda.
- Mantener despejadas las salidas.
- Tener agua potable disponible.
- Contar con una linterna.
- Mantener un botiquín básico.
- Tener cargadores o baterías disponibles.
- Asegurar muebles pesados.
- Conocer cómo cerrar los servicios básicos si fuera necesario.
- Establecer un punto de encuentro familiar.
- Informarse mediante organismos oficiales.
Estas medidas son mucho más útiles que compartir mensajes alarmistas.
¿Qué hacer durante un terremoto?
Si estás dentro de un edificio cuando comienza un terremoto, una recomendación ampliamente utilizada es agacharse, cubrirse y sujetarse.
Busca protección debajo de una mesa resistente si está disponible, protege la cabeza y el cuello y permanece allí hasta que termine el movimiento.
No es recomendable correr inmediatamente hacia las escaleras o intentar salir mientras el edificio está temblando, ya que pueden caer objetos o producirse otros peligros.
Si estás en el exterior, aléjate de edificios, postes, cables eléctricos y otros elementos que puedan caer.
Y si estás cerca de la costa después de un terremoto fuerte o prolongado, presta atención a las instrucciones oficiales sobre un posible tsunami.
¿Por qué estas predicciones se vuelven virales?
Los terremotos son fenómenos que generan miedo porque pueden producirse sin aviso y causar consecuencias devastadoras.
Una publicación que contiene palabras como:
“ALERTA”
“URGENTE”
“TERREMOTO DE 9.6”
“NO SALGAS DE CASA”
tiene muchas posibilidades de ser compartida rápidamente.
El problema es que el lenguaje emocional puede hacer que una afirmación sin fundamento parezca una advertencia oficial.
Además, cuando una publicación antigua vuelve a circular, puede perderse completamente su contexto original.
Por eso es importante comprobar:
- La fecha de la publicación.
- Quién emitió la supuesta advertencia.
- Si existe un comunicado oficial.
- Si organismos científicos respaldan la información.
- Si otros medios confiables están reportando lo mismo.
¿Qué sabemos realmente sobre un próximo terremoto de 9.5 o 9.6?
La respuesta más responsable es sencilla:
No se puede afirmar que esté próximo un terremoto de magnitud 9.5 o 9.6 basándose en las predicciones virales que circulan en redes sociales.
Un terremoto de magnitud 9.5 sí es posible porque ya ocurrió uno en Chile en 1960.
También es cierto que existen zonas del mundo capaces de producir terremotos extremadamente grandes.
Pero eso no permite determinar cuándo ocurrirá el próximo.
La ciencia puede estudiar el riesgo y las probabilidades, pero todavía no puede señalar un día y decir:
“Ese día ocurrirá un terremoto de magnitud 9.6”.
Conclusión
La supuesta llegada de un terremoto de magnitud 9.5 o 9.6 ha vuelto a generar preocupación en redes sociales, pero no existe evidencia científica que permita afirmar que un evento de esas características esté actualmente anunciado.
El mayor terremoto registrado instrumentalmente fue precisamente de magnitud 9.5, ocurrido en Chile en 1960. Su existencia demuestra que un terremoto de esa magnitud es posible, pero no permite predecir cuándo sucederá el próximo.
La diferencia entre riesgo sísmico, predicción y alerta temprana es fundamental.
Los científicos pueden estudiar las fallas, analizar los movimientos tectónicos, calcular probabilidades y desarrollar sistemas de alerta. Lo que todavía no pueden hacer es predecir de manera fiable la fecha, ubicación y magnitud exactas de un terremoto antes de que ocurra.
Por eso, ante una publicación que asegure que “viene un terremoto de 9.6”, lo más prudente es no entrar en pánico ni compartirla como si fuera una alerta oficial.
La mejor preparación no consiste en creer cada predicción que aparece en internet, sino en conocer el riesgo sísmico de nuestra región, tener un plan familiar y seguir siempre las instrucciones de las autoridades y organismos científicos.
